{"id":1054,"date":"2025-10-27T16:04:17","date_gmt":"2025-10-27T15:04:17","guid":{"rendered":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/?p=1054"},"modified":"2025-10-27T16:04:18","modified_gmt":"2025-10-27T15:04:18","slug":"las-servidumbres-del-yo-y-las-dos-clases-de-instintos-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/las-servidumbres-del-yo-y-las-dos-clases-de-instintos-ii\/","title":{"rendered":"LAS SERVIDUMBRES DEL YO Y LAS DOS CLASES DE INSTINTOS (II)"},"content":{"rendered":"\n<p><em><a href=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/las-servidumbres-del-yo-y-las-dos-clases-de-instintos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Viene de aqu\u00ed <\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En el neur\u00f3tico obsesivo hay una inversi\u00f3n del amor en odio, no una sencilla cortina de humo, sino una verdadera sustituci\u00f3n de amor en odio, por lo que el neur\u00f3tico obsesivo frente a las recriminaciones del Supery\u00f3, en tanto no hay identificaci\u00f3n con el objeto al cual recrimina el Supery\u00f3, ese impulso de destrucci\u00f3n que carga su Supery\u00f3, el neur\u00f3tico obsesivo lo descarga sobre el objeto.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces la vida del neur\u00f3tico obsesivo se divide en dos: el autorreproche y, luego, cuando accede a conseguir una pareja, la tortura de la pareja.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que en el melanc\u00f3lico, autorreproche y castigo hasta la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00bfhasta d\u00f3nde puede llegar el psicoanalista para sacar al paciente melanc\u00f3lico de esa situaci\u00f3n, siempre terrible y peligrosa?<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces Freud nos dice: si el Yo no es capturado por la man\u00eda, muere, porque el Supery\u00f3 tiene concentrado todo el instinto de muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>En el proceso de identificaci\u00f3n de la melancol\u00eda, como en todo proceso de identificaci\u00f3n, se desexualiza el objeto. Por lo tanto, el revestimiento er\u00f3tico del objeto queda liberado de Eros, es decir, queda a merced de T\u00e1natos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al neur\u00f3tico obsesivo no le pasa esto porque no se identifica con el objeto. Deja al objeto revestido de libido, por lo tanto el instinto de muerte transformado en instinto de destrucci\u00f3n va a buscar a Eros, al objeto.<\/p>\n\n\n\n<p>La ambivalencia no es patognom\u00f3nica de la melancol\u00eda, la ambivalencia es patognom\u00f3nica de la neurosis obsesiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos recordar que en la melancol\u00eda, en cuanto uno pesquisaba el autorreproche \u00e9ste no coincid\u00eda con las caracter\u00edsticas del sujeto que se autorreprochaba, sino con las caracter\u00edsticas del ser amado. Es decir, ya se hab\u00eda producido la identificaci\u00f3n, ya el Supery\u00f3 recriminaba no al Yo, aunque en apariencia lo recriminaba, sino al objeto al cual el Yo se hab\u00eda identificado para no perder.<\/p>\n\n\n\n<p>Las caracter\u00edsticas de las cuales se re\u00fane el sujeto para reprocharse son del otro, no de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Freud llega a decir en este tipo de elaboraciones, que el Yo es coherente pero, tambi\u00e9n dice: \u201cpara conquistarse la opini\u00f3n p\u00fablica el Yo sacrifica sus principios y puede mostrarse oficioso, oportunista y falso, por eso que siempre es conveniente tratar al Yo psicoanal\u00edticamente, es decir, en todos los casos como si fuera una apariencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La persona no es el Yo, todo eso que es la persona no es la persona para nosotros, para nosotros eso es el Yo. El Yo es el que trata de hacer coherentes los procesos internos con los procesos exteriores, pero nosotros sabemos que no puede. No puede porque es servil. Dice Freud, \u201cel Yo no se comporta como un compa\u00f1ero del Supery\u00f3, sino como su siervo, en tanto la vida para el Yo es ser amado por el Supery\u00f3, si el Supery\u00f3 no me ama, prefiero la muerte, dice el Yo.<\/p>\n\n\n\n<p>El Yo es servil al Ello, en tanto el Ello le manda impulsos y el Yo miente, le miente a la realidad para cumplir con los deseos del Ello. Le miente a la realidad, sirve al Ello y tambi\u00e9n sirve a lo social, al Ello porque teme y a lo social porque teme, en un caso teme a la muerte, en el otro caso teme a la c\u00e1rcel, al padre, a los educadores. Ese siervo de todo no puede ser la persona, ese es el Yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Situ\u00e1ndonos en el punto de vista de la restricci\u00f3n de los instintos, o sea de la moralidad, podemos decir lo siguiente: el Ello es totalmente amoral, el Yo se esfuerza en ser moral, sin casi nunca conseguirlo y el Supery\u00f3 puede llegar a ser hipermoral, y hacerse entonces tan cruel como el Ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Es singular que cuanto m\u00e1s limita el hombre su agresi\u00f3n hacia el exterior, m\u00e1s severo y agresivo se hace en su Ideal del yo, como por un desplazamiento y un retorno de la agresi\u00f3n hacia el Yo. La moral general y normal tiene ya un car\u00e1cter severamente restrictivo y cruelmente prohibitivo, del cual proviene la concepci\u00f3n de un ser superior que castiga implacablemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Para iluminar mejor este camino podemos decir que el supery\u00f3 ha nacido de una identificaci\u00f3n con el modelo paterno. Cada una de tales identificaciones tiene el car\u00e1cter de una desexualizaci\u00f3n e incluso de una sublimaci\u00f3n. Seg\u00fan Freud, parece que tales transformaciones traen consigo siempre una disociaci\u00f3n de los instintos.<\/p>\n\n\n\n<p>El componente er\u00f3tico queda despojado, una vez realizada la sublimaci\u00f3n, de la energ\u00eda necesaria para encadenar toda la destrucci\u00f3n agregada y \u00e9sta se libera en calidad de tendencia a la agresi\u00f3n y a la destrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta disociaci\u00f3n extraer\u00eda el Supery\u00f3 el deber imperativo, riguroso y cruel.<\/p>\n\n\n\n<p>En la neurosis obsesiva, la disociaci\u00f3n productora de la agresi\u00f3n no ser\u00eda consecuencia de una funci\u00f3n del Yo, sino de una regresi\u00f3n desarrollada en el Ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero este proceso se habr\u00eda extendido del Ello al Supery\u00f3, que intensificar\u00eda entonces, su severidad contra el Yo inocente.<\/p>\n\n\n\n<p>En todo este recorrido seguimos a Freud casi completamente, porque nadie como Freud puso estos acentos para el futuro devenir del psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos a ver al Yo con todas sus energ\u00edas y debilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>El Yo se halla encargado de importantes funciones, por su relaci\u00f3n con el sistema de la percepci\u00f3n, establece el orden temporal de los procesos ps\u00edquicos y los somete al examen de realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Mediante la interpolaci\u00f3n de los procesos mentales consigue un aplazamiento de las descargas motoras y domina los accesos a la motilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Este dominio, nos dice Freud, es m\u00e1s formal que efectivo. Por lo que respecta a la acci\u00f3n se halla el Yo en la situaci\u00f3n semejante a la de un monarca constitucional, sin cuya sanci\u00f3n no puede legislarse nada, pero que reflexionar\u00e1 mucho antes de oponer su veto a una propuesta del parlamento.<\/p>\n\n\n\n<p>El Yo se enriquece con la experiencia del mundo exterior propiamente dicho y tiene en el Ello otra especie de mundo exterior, al que intenta dominar. Sustrae cargas de \u00e9l y transforma sus cargas en formas propias. Con ayuda del Supery\u00f3, extrae de ella la experiencia hist\u00f3rica en \u00e9l acumulada.<\/p>\n\n\n\n<p>El Yo progresa desde la percepci\u00f3n de los instintos hasta su dominio y desde la obediencia hasta la coerci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La fascinaci\u00f3n es absolutamente esencial al fen\u00f3meno de constituci\u00f3n del Yo. En tanto est\u00e1 fascinado adquiere su unidad la diversidad incoherente, incoordinada, de la fragmentaci\u00f3n primitiva. La reflexi\u00f3n, movimiento fundamental en la estructuraci\u00f3n del Yo, tambi\u00e9n es fascinaci\u00f3n, bloqueo.<\/p>\n\n\n\n<p>El Yo, nos dice Lacan, en ninguna circunstancia puede ser otra cosa que una funci\u00f3n imaginaria, a\u00fan cuando en cierto nivel, determine la estructuraci\u00f3n del sujeto. El Yo es tan ambiguo como puede serlo el objeto mismo, del cual es en cierto modo, no solamente una etapa sino el correlato id\u00e9ntico.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo fragmentado encuentra su unidad en la imagen del otro, que es su propia imagen anticipada, situaci\u00f3n dual donde se esboza una relaci\u00f3n polar pero no sim\u00e9trica. Esta asimetr\u00eda nos indica que la teor\u00eda del Yo en psicoan\u00e1lisis no coincide en forma alguna con la concepci\u00f3n culta del Yo.<\/p>\n\n\n\n<p>El sujeto es nadie. Est\u00e1 descompuesto, fragmentado. Se bloquea, es aspirado por la imagen, a la vez enga\u00f1osa y realizada del otro, o tambi\u00e9n, su propia imagen especular, ah\u00ed fuera de s\u00ed mismo, encuentra su unidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, no donde se cuenta a s\u00ed mismo el individuo en funci\u00f3n subjetiva, sino en el inconsciente y \u00e9ste es uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s manifiestos que descubre la experiencia freudiana.<\/p>\n\n\n\n<p>El Yo no se conduce imparcialmente con respecto a las dos clases de instintos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mediante su labor de identificaci\u00f3n y sublimaci\u00f3n, auxilia a los instintos de muerte del Ello en el sojuzgamiento de la libido, pero al obrar as\u00ed se expone al peligro de ser tomado como objeto de tales instintos y sucumbir v\u00edctima de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, para prestar tal auxilio ha tenido que colmarse de libido, constituy\u00e9ndose as\u00ed en representante de Eros y aspira entonces a vivir y ser amado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero como su labor de sublimaci\u00f3n tiene como consecuencia una disociaci\u00f3n de los instintos y una liberaci\u00f3n del instinto de agresi\u00f3n del Yo, se expone en su combate contra la libido al peligro de ser maltratado e incluso a la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el Yo sufre la agresi\u00f3n del Supery\u00f3 o sucumbe a ella, ofrece su destino grandes analog\u00edas con el de los protozoos que sucumben a los efectos de los productos de descomposici\u00f3n creados por ellos mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>La moral, contin\u00faa Freud, que act\u00faa en el Supery\u00f3 se nos muestra, en sentido econ\u00f3mico, como uno de tales productos de una descomposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lacan nos confirma al plantearse este tema: \u201cNo tenemos elecci\u00f3n, a partir del momento en que el Yo ha sido elegido como instauraci\u00f3n del ser, es hacia el no pienso, que debemos ir, en tanto que esta inauguraci\u00f3n del Yo, pone un t\u00e9rmino a toda interrogaci\u00f3n constitutiva del pensamiento sobre el no-ser, del cual, es planteado en Descartes mismo, que \u201cno tiene atributos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En Freud hay una negaci\u00f3n que ya no conduce sobre el ser sino, precisamente, sobre el Yo mismo. Junto a la alternativa del no-pienso, algo surge de lo cual la esencia es no-ser-Yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este no-Yo, es el Ello, que no es ni la primera, ni la segunda persona, ni incluso la tercera, sino precisamente, todo lo que en el discurso no es Yo, es decir todo el resto de la estructura gramatical.<\/p>\n\n\n\n<p>Es seguramente lo que se enuncia en \u201cPegan a un ni\u00f1o\u201d, ese fantasma que se muestra como el montaje gramatical, que se ordena siguiendo diversas inversiones del destino de la pulsi\u00f3n, e indica que no hay otro modo de hacer funcionar al Yo, en tanto que ser en su relaci\u00f3n al mundo, si no es el hacerlo pasar por esta estructura gramatical que es la esencia del Ello, en tanto que no es Yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por lo que el sujeto, en tanto Yo, es excluido del fantasma, en tanto no aparece como sujeto pegado, m\u00e1s que en la reconstrucci\u00f3n significante de la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que el ser que \u00e9l es como rechazo del ser, bascula en la articulaci\u00f3n gramatical de la frase.<\/p>\n\n\n\n<p>Al contrario, esto de lo que se trata en el inconsciente no revela esta ausencia de significaci\u00f3n, en tanto que se caracteriza por la sorpresa que es seguramente un efecto de sentido. Y esa sorpresa que toda interpretaci\u00f3n verdadera hace inmediatamente surgir tiene por fundamento la dimensi\u00f3n del no-soy, lo que aparece claramente en la risa que despierta el chiste.<\/p>\n\n\n\n<p>El efecto de burla de famillonario por ejemplo, reside en la inexistencia de la posici\u00f3n del rico, hecho pura ficci\u00f3n, y en la inexistencia correlativa del sujeto reducido, en esa relaci\u00f3n a ese rico, a una suerte de ser para quien no hay existencia en ninguna parte.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en ese lugar donde no-soy, el Yo del no pienso, se aliena en un piensa-cosas, de las cuales el inconsciente que tiene por caracter\u00edstica tratar las palabras como cosas, est\u00e1 constituido. Desde entonces se puede decir, que a la alternativa del no-soy, algo surge de lo cual la esencia es ser un \u201cpienso\u201d que no es Yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este no-Yo, no se confunde con el no-Yo del Ello, pues el inconsciente no tiene nada que ver con lo que despu\u00e9s de Plat\u00f3n ha sabido conservarse como siendo el nivel del entusiasmo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los campos plenos del no-pienso, correlativos del Ello, y del no-soy, correlativos del inconsciente, no sabr\u00edan de ning\u00fan modo recubrirse; s\u00f3lo uno de los dos t\u00e9rminos accede a lo real de la alienaci\u00f3n, pues ellos se oponen como constituyendo relaciones diferentes del Yo en el pensamiento y en la existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El no-pienso en tanto que correlato del Ello es llamado a conjugarse al no-soy en tanto que correlato del inconsciente, pero con la condici\u00f3n expresa de ocultarse y eclipsarse el uno al otro recubri\u00e9ndose. Por ejemplo, en el lugar del no-soy, donde el Ello va a venir, el Yo va a ser positivizado en un soy Ello, lo que nos aproxima al imperativo, \u201cdonde Ello era, Yo ha de llegar a ser\u201d, donde el Yo justamente no es llamado a desalojar el Ello, sino a alojarse en su l\u00f3gica, o lo que es la verdad de la estructura, al confrontarse al objeto a.<\/p>\n\n\n\n<p>Inversamente el inconsciente, en su esencia po\u00e9tica, de significaci\u00f3n, puede venir al lugar del no pienso correlativo del Ello, para revelarnos lo que es herido por no s\u00e9 qu\u00e9 caducidad en el pensamiento: la incapacidad de toda significaci\u00f3n para recubrir lo que es del sexo.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia de los sexos no se soporta, en efecto, sino por la significaci\u00f3n de algo que falta bajo el aspecto de falo.<\/p>\n\n\n\n<p>Freud concluir\u00e1 el cap\u00edtulo de las servidumbres del Yo y el libro \u201cEl Yo y el Ello\u201d, dici\u00e9ndonos que debemos considerar la angustia ante la muerte y la angustia ante la conciencia moral como una elaboraci\u00f3n de la angustia ante la castraci\u00f3n. Y por \u00faltimo, decir que el Ello carece de medios para testimoniar al Yo amor u odio.<\/p>\n\n\n\n<p>No puede expresar lo que quiere ni constituir una voluntad unitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00e9l combaten el Eros y la pulsi\u00f3n de muerte y ya hemos visto c\u00f3mo se defiende uno de \u00e9stos instintos contra los otros. Podemos as\u00ed representarnos que el Ello se encuentra bajo el dominio de la pulsi\u00f3n de muerte, muda pero poderosa que quiere obtener la paz acallando conforme a las indicaciones del principio de placer, al Eros perturbador.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero para no dejar cerrada la cuesti\u00f3n Freud termina con esta hip\u00f3tesis: Tememos estimar muy por debajo de la verdad la misi\u00f3n del Eros.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/www.editorialgrupocero.com\/libro\/freud-y-lacan-hablados-5_89042\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/51b6WTb6qtL._AC_UF10001000_QL80_.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-902\" width=\"467\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/51b6WTb6qtL._AC_UF10001000_QL80_.jpg 667w, https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/51b6WTb6qtL._AC_UF10001000_QL80_-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 467px) 100vw, 467px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Miguel Oscar Menassa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">FREUD Y LACAN -hablados- 5<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Editorial Grupo Cero. Madrid &#8211; Espana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viene de aqu\u00ed En el neur\u00f3tico obsesivo hay una inversi\u00f3n del amor en odio, no una sencilla cortina de humo, sino una verdadera sustituci\u00f3n de amor en odio, por lo que el neur\u00f3tico obsesivo frente a las recriminaciones del Supery\u00f3, en tanto no hay identificaci\u00f3n con el objeto al cual recrimina el Supery\u00f3, ese impulso de destrucci\u00f3n que carga su Supery\u00f3, el neur\u00f3tico obsesivo lo descarga sobre el objeto. Entonces la vida del neur\u00f3tico obsesivo se divide en dos: el autorreproche y, luego, cuando accede a conseguir una pareja, la tortura de la pareja. Mientras que en el melanc\u00f3lico, autorreproche y castigo hasta la muerte. Y \u00bfhasta d\u00f3nde puede llegar el psicoanalista para sacar al paciente melanc\u00f3lico de esa situaci\u00f3n, siempre terrible y peligrosa? 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