{"id":259,"date":"2022-12-09T16:08:55","date_gmt":"2022-12-09T15:08:55","guid":{"rendered":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/?p=259"},"modified":"2024-01-15T23:46:56","modified_gmt":"2024-01-15T22:46:56","slug":"editorial-de-la-revista-apocalipsis-cero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/editorial-de-la-revista-apocalipsis-cero\/","title":{"rendered":"Editorial de la revista &#8220;Apocalipsis Cero&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-text-align-center\"><strong>EDITORIAL DE LA REVISTA \u00abAPOCALIPSIS CERO\u00bb<\/strong><strong><br><\/strong><strong>N.\u00ba 14, 15, 16<\/strong><strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>1986 -MADRID<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Hoy acabo de entender que todo lo que no me es otorgado ha sido rechazado, previamente, por m\u00ed mismo.<\/em><\/p><cite>Miguel Oscar Menassa<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" width=\"600\" height=\"490\" src=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Dr.-Menassa-Apoc.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-323\" srcset=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Dr.-Menassa-Apoc.jpg 600w, https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Dr.-Menassa-Apoc-300x245.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Una verdad demasiado fuerte para este siglo, una sanidad<br>demasiado elaborada para tanta enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se sequen las flores,<br>cuando se pudran definitivamente los frutos<br>ya no hay amor en su cuidado,<br>dar\u00e9 otro paso m\u00e1s\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos rodeados, para la derecha demasiado modernos, para la izquierda incomprensibles. Esta vez somos los malos de la pel\u00edcula. Para los espa\u00f1oles, todav\u00eda no lo somos del todo. Para los argentinos, ya no lo somos lo suficiente.<br>Rodeados, la \u00fanica forma que nos queda para poder alguna cosita, es el estallido infernal contra todos, a\u00fan contra nosotros mismos y en eso, precisamente, estamos hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os y llamamos a eso en que andamos: Poes\u00eda y Psicoan\u00e1lisis.<br>Un d\u00eda nombrar\u00e9 a todos los que me amaron y el s\u00f3lo nombrarlos mis amores pasados, los har\u00e1 padecer. \u00bfEntienden Ustedes, cu\u00e1nta soledad?<br>Ser un grupo para nosotros es una obligaci\u00f3n. Fuerte, violento, destinado a permanecer.<br>Hoy acabo de entender que todo lo que no me es otorgado ha sido rechazado, previamente, por m\u00ed mismo. As\u00ed que deber\u00e9 tener m\u00e1s cuidado con ciertos perfiles infantiles en mi manera de ser, que tienden a una negatividad referida, seguramente, a la permanente seducci\u00f3n de mi madre cuando era ni\u00f1o.<br>\u00abNO, NO\u00bb, era en realidad: no me toque, madre, que perdemos la guerra. Cuando los espejismos acechan en los lugares donde el amor quiere volver a juntar alguna porquer\u00eda olvidada, te recuerdo; con los dientes salidos, envuelta en el crep\u00fasculo diurno de tus sue\u00f1os enloquecidos de no querer recordar, para que nada penetrara el misterio de tu ser:<br>habiendo sido olvidada por tu madre nunca quisiste escuchar ninguna voz.<br>Enfermo, tratando de volver a ser de la monta\u00f1a el atribulado se\u00f1or de las quimeras, \u00a1oh!, Madre, nunca hubiera querido ser as\u00ed: tan lejano, tan superficial cuando recuerdo tus amores.<br>El canto alado de tu voz, cuando cantabas las melod\u00edas tristes de tus tangos aquellos valsecitos inolvidables donde siempre alguna muchacha joven y bella, como t\u00fa, escapaba del malvado padre viejo y celoso y ca\u00eda en los brazos de alg\u00fan capit\u00e1n de un barco solitario.<br>Lo que no puedo entender es \u00bfpor qu\u00e9 el tiempo pasa como pasa? Es incre\u00edble, Madre, c\u00f3mo las horas se comen unas a otras delante de mis propios ojos.<br>El encuentro con la bella fealdad de las cosas cotidianas me fue dando una valent\u00eda que ni siquiera tuve cuando ten\u00eda que enfrentarme con la muerte, cuando la muerte era como un sue\u00f1o o como una comida, cosas de todos los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>CUANDO LOS ROBUSTOS COLORES DE MI INSURGENCIA<br>TOQUEN POR FIN TU CORAZ\u00d3N, YA SER\u00c1 TARDE.<br>TU CORAZ\u00d3N SER\u00c1 DE PIEDRA.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la verdad, querida, no anida ni se descubre por ning\u00fan sitio, a menos que en el centro del sitio, haya un sujeto. Un sujeto totalmente atado a la pr\u00f3xima palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Condenado a morir en m\u00ed, soy el b\u00e1rbaro hombre azul de la desesperanza. Volando como racionalmente pueden volar las abejas. Loco de amor, furibundo de sue\u00f1os enajenados de dinero y lujurias, contento de amar a quienes amo, contento de hacer el amor como si la vida fuera a durar mil a\u00f1os. Todo me gusta lento como el tango, como las inolvidables canciones de cuna, el resto me parece alucinante para m\u00ed.<br>Impresionado por la cantidad de tiempo que se pierde por querer morir todos los d\u00edas de diferente manera. Se ganar\u00eda tiempo y dinero, es decir, a\u00f1os de vida, si me decido a morir siempre de la misma manera. Lindo es morir de una manera personal. Una manera de morir elaborada durante doscientos a\u00f1os. Como durante doscientos a\u00f1os he muerto todos los d\u00edas de la misma manera, s\u00e9 ahora lo que me est\u00e1 pasando.<br>Devolver\u00e9 concepto por concepto, golpe por golpe, letra por letra, ambig\u00fcedad por ambig\u00fcedad y, porque ser\u00e9 bello y enorme, venganza por venganza.<br>Dar\u00e9 por terminado mi calvario:<br>un hombre hecho para ser usado por mil hembras hambrientas.<br>Un pensador para ser pensado por mil lenguas desesperadas de transformaci\u00f3n. Y me temo, me temo a m\u00ed mismo por todo eso. Tengo miedo de mi soberbia, de mis esc\u00e1ndalos interiores, de mi mirada campesina.<br>Cuando abramos deliciosamente la ma\u00f1ana, encontraremos envuelta en ella los suspiros nocturnos de cien mil muertos recordando tu nombre.<br>Madre, desde que est\u00e1s triste, no vienes por las noches a besar mi frente enamorada.<br>El cielo est\u00e1 cerca, hijo m\u00edo, la voluntad de Dios se hace agua en mis labios de fresa y colombina asustada por el disfraz de pierrot sangrante.<br>No te preocupes, madre, si no triunfo, te prometo caer derrotado de manera grandiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 un coloso, tu hijo, cayendo de los espejismos de la gloria.<br>&nbsp;&nbsp; Me vestir\u00e9 de sedas y topacios,<br>&nbsp;&nbsp; para que al verme caer, pienses en los \u00e1ngeles.<br>&nbsp;&nbsp; Encuentro definitivo con la muerte,<br>&nbsp;&nbsp; -dir\u00e1n los lacanianos-<br>&nbsp;&nbsp; y yo que nada sabe escribir\u00e1 un poema,<br>&nbsp;&nbsp; ver\u00e1s qu\u00e9 ritmo, madre,<br>&nbsp;&nbsp; el ritmo de tu muerte.<br>&nbsp;&nbsp; Porque t\u00fa fuiste la que quiso que yo fuera poeta.<br>&nbsp;&nbsp; Amabas los trigales, recuerdas,<br>&nbsp;&nbsp; recuerdas por las noches tus canciones de amor.<br>&nbsp;&nbsp; Yo era tu pr\u00edncipe valiente y tambi\u00e9n era tu pr\u00edncipe cobarde.<br>&nbsp;&nbsp; Yo era tu pr\u00edncipe,<br>&nbsp;&nbsp; te escrib\u00eda poemas y te regalaba flores,<br>&nbsp;&nbsp; despu\u00e9s ninguna mujer me lo permiti\u00f3, exactamente,<br>&nbsp;&nbsp; y claro, as\u00ed, nunca pude del todo.<\/p>\n\n\n\n<p>FURIBUNDO<br>MEZQUINO<br>ALUCINADO<\/p>\n\n\n\n<p>hundo mis manos en el vientre sagrado de la tierra,<br>para encontrarme con alg\u00fan pedazo de tu cuerpo,<br>algo que me devuelva la raz\u00f3n de ser.<\/p>\n\n\n\n<p>PIEDRAS BA\u00d1ADAS EN ORO C\u00c1LCICO<\/p>\n\n\n\n<p>Vociferadores y sangrientos dioses de la nada apestada de silencios, conciben como d\u00edas de la realidad futura, las esperanzas que se tejen inevitablemente sobre mi canto. Esperan verme volver a destapar los lazos de los colosos ardientes, los lazos de las ciencias y de las artes, la m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p>Voy para la pintura y nadie lo sabe<br>voy para la poes\u00eda y nadie lo sabe<br>voy para la ciencia y nadie lo sabe.<br>Nadie sabe d\u00f3nde voy,<br>nadie podr\u00e1 detenerme.<br>He vivido oculto entre las sombras donde mis amantes tej\u00edan<br>nuestros sue\u00f1os.<br>Todo f\u00e1cil y placentero.<\/p>\n\n\n\n<p>La mitad del tiempo la utiliz\u00e1bamos para encontrarnos, la otra mitad la repart\u00edamos entre hacer el amor y fumar algunos sue\u00f1os. En los silencios, yo, apresuradamente, escrib\u00eda un poema y ella, apresuradamente preparaba alguna clase o la comida, para que nuestros compa\u00f1eros no nos dijeran que el amor era en nosotros improductivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo era amor entre nosotros. Amor y sombras. Sombras y sue\u00f1os universales, fantas\u00edas maravillosas y universales. Esas fantas\u00edas de amor.<br>Cuando alguien me pregunte c\u00f3mo lo hice<br>contestar\u00e9 que no lo hice.<br>Contestar\u00e9, la clave de mi cuerpo es un secreto. M\u00e1s all\u00e1 de mi cuerpo.<br>Soy una hembra para ser amada<br>por mil amantes enardecidos de furia y ganas de trabajar.<br>Una hembra,<br>capaz de entregarse a un mequetrefe para hacerlo cantar.<br>A veces me pierdo en profundidades femeninas, para inventar la poes\u00eda.<br>Despu\u00e9s, el resto del tiempo,<br>para esos mil amantes llenos de fuego y basura,<br>para contarme mientras hacemos el amor, r\u00e1pidamente,<br>porque es necesario volver al trabajo, a la muerte.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Soy esa hembra de amor y de trabajo, y ahora, pueden venir los maricones o alguna se\u00f1orita a decir que los poetas no tenemos tetas. Los poetas tenemos unas tetas de leche azucarada y azul tinta incre\u00edble, mi beb\u00e9 alado, mi beb\u00e9 enloquecido de leche y estragos interiores. Palabras, palabras en voz alta delante de mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Del Libro:<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em><a href=\"http:\/\/www.miguelmenassa.com\/psicoanalisis\/1995\/poesiaypsicoanalisis\/indice.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Poesia y Psicoanalisis (1971-1991)<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Miguel Oscar Menassa<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Editorial Grupo Cero<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EDITORIAL DE LA REVISTA \u00abAPOCALIPSIS CERO\u00bbN.\u00ba 14, 15, 16 1986 -MADRID Hoy acabo de entender que todo lo que no me es otorgado ha sido rechazado, previamente, por m\u00ed mismo. Miguel Oscar Menassa Una verdad demasiado fuerte para este siglo, una sanidaddemasiado elaborada para tanta enfermedad. Cuando se sequen las flores,cuando se pudran definitivamente los frutosya no hay amor en su cuidado,dar\u00e9 otro paso m\u00e1s\u2026 Estamos rodeados, para la derecha demasiado modernos, para la izquierda incomprensibles. Esta vez somos los malos de la pel\u00edcula. Para los espa\u00f1oles, todav\u00eda no lo somos del todo. 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