{"id":491,"date":"2024-01-22T11:00:00","date_gmt":"2024-01-22T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/?p=491"},"modified":"2024-01-22T08:57:56","modified_gmt":"2024-01-22T07:57:56","slug":"la-cosa-de-la-carne","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/la-cosa-de-la-carne\/","title":{"rendered":"La cosa de la carne"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-text-align-center\"><strong>La cosa de la carne<\/strong><strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center\"><strong>1989-BUENOS AIRES<\/strong><strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center\"><strong>SEGUNDO CONGRESO DE POES\u00cdA Y PSICOAN\u00c1LISIS<\/strong><strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\">LA CARNE SE REPRIME, SE OCULTA, SE MALTRATA.<br>LA COSA BUSCA CAUSA, ERRAR, ABRIR CAMINOS<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:60px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Lo esperaba, pero igual me ha sorprendido, haber sido reelegido para inaugurar un nuevo campo que por repetirse dar\u00e1 se\u00f1ales de su existencia.<br>\u00a0\u00a0 En esta segunda vez, hasta yo, se dar\u00e1 cuenta, que la nave que navegamos recorre mares desconocidos, queda claro, en busca de nuevos Continentes.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Obligado por esa confianza puesta en mi escritura por los encargados de conducir el Grupo Cero Buenos Aires y descontada la confianza que, por el Grupo Cero Madrid, yo pongo en ella, a veces, me veo cabalgando caballos desesperados que no quieren llegar a ninguna parte.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Caballos que, de alg\u00fan modo, han olvidado no s\u00f3lo la caballeriza donde volver, sino, inclusive, han olvidado el palenque donde se rascaban.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La desesperaci\u00f3n del caballo que monto reside, principalmente, en que nada del pasado queda, en \u00e9l, cuando galopa.<br>\u00a0\u00a0 Agradezco, entonces, el esfuerzo de esta repetici\u00f3n y sobre todo que el ritmo de su producci\u00f3n sea de dos a\u00f1os, porque eso me permite sin m\u00e1s invitarlos para febrero de 1991, a que todos juntos Podamos producir en MADRID, Capital Cultural de Europa, no s\u00f3lo el tercer Congreso de Poes\u00eda y Psicoan\u00e1lisis sino las acciones que correspondan para festejar nuestros primeros 10 a\u00f1os como Instituci\u00f3n Escuela de Psicoan\u00e1lisis, fundada en Madrid en 1981 y el vig\u00e9simo aniversario del PRIMER MANIFIESTO DEL GRUPO CERO o MANIFIESTO DE ADHESI\u00d3N AL GRUPO PLATAFORMA, escrito en Buenos Aires en 1971.<br>\u00a0 \u00a0Pido perd\u00f3n por el peque\u00f1o sobresalto de cruzar el oc\u00e9ano y volver y os digo que desde mi primera publicaci\u00f3n, PEQUE\u00d1A HISTORIA, en 1961, Ed. Aldab\u00f3n, Buenos Aires, siempre he querido escribir en libertad y, debo decirlo, reci\u00e9n ahora, cerca de los 30 a\u00f1os de mi primera publicaci\u00f3n, he de intentarlo verdaderamente.<br>\u00a0\u00a0 Comenc\u00e9 muy joven, as\u00ed que no se trata de un viejo que escribe sus memorias, sino los intentos de un adulto joven por alcanzar de lo imposible un rango.<br>\u00a0\u00a0 A los 49 a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos, tremendas fuerzas formadoras de esp\u00edritus ya han ca\u00eddo sobre m\u00ed. Familia, Iglesia, Escuela, Ej\u00e9rcito, otra vez la Familia, Universidad, Salud P\u00fablica, casi me matan, pero no fue as\u00ed, un d\u00eda lo abandon\u00e9 todo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Fue terrible. Quise cambiar, quise ser mayor y no me dejaron, me hirieron de lentitud, sufr\u00ed tropiezos por doquier. Me hicieron vivir enamorado. Me hicieron conocer el dolor a fondo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Me sometieron a las m\u00e1s grandes torturas c\u00edvicas. Tuve que pensar lo impensable, vivir en dictaduras y democracias de lo peor.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Sobreviviendo me fui haciendo poeta. Me tiraron la bomba at\u00f3mica cuando cumpl\u00ed cinco a\u00f1os y no puedo olvidarlo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" width=\"301\" height=\"270\" src=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Don-Artemidoro.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-494\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Despu\u00e9s mataron y envenenaron a poblaciones enteras y no se detuvieron ante nada: obtuvieron alguna plusval\u00eda matando ni\u00f1os antes de nacer.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Los ancianos se iban adue\u00f1ando de las ciudades y los negocios que m\u00e1s prosperaban eran la homosexualidad y la venta al por mayor de profil\u00e1cticos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La qu\u00edmica hab\u00eda alcanzado el cerebro de los poderosos y cualquier hijo de puta se pod\u00eda suicidar bebiendo una gaseosa en mal estado.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El virus de la corrupci\u00f3n hab\u00eda alcanzado todo estado. Hasta Rusia y China conmovieron al mundo con sus propias contradicciones econ\u00f3micas \u00a1incre\u00edble!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El a\u00f1o 2000 encontrar\u00eda a Am\u00e9rica Latina desunida, es decir, seg\u00fan el General Per\u00f3n, dominada.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La droga, ese reino de la madre f\u00e1lica, ya estaba metida en el culo del Senado norteamericano y que Dios me perdone, pero hasta la Iglesia sinti\u00f3 la caricia dulce del narcod\u00f3lar.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Y yo, que quer\u00eda inundar todo el universo con mis versos, me detuve a pensar, si un verso podr\u00eda alguna cosa y me qued\u00e9 pensando, as\u00ed, sin saber qu\u00e9 hacer, m\u00e1s de una d\u00e9cada.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Don Artemidoro levant\u00f3 los brazos, como si fuera un luchador, un hombre fuerte y dio rugidos como mostrando que se sent\u00eda feroz, sin llegar a serio. Luego se mir\u00f3 en el espejo y se sinti\u00f3 viejo y un poco gordo y, sin embargo, consigui\u00f3 sonre\u00edrle al espejo y antes de caer derrotado en la cama, dej\u00f3 escapar el humo de su cigarro y pens\u00f3 en Marlem.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-Antes de las flores, eras ese perfume que las recordaba.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mi peque\u00f1a Marlem, triste y piojosa y, aqu\u00ed, Don Artemidoro sonri\u00f3, dejando escapar una baba tibia que proven\u00eda, directamente, de su coraz\u00f3n, por la comisura de sus labios entreabiertos como para la caricia o como para el hambre y sonri\u00f3, francamente, mientras volv\u00eda a murmurar: Mi peque\u00f1a, triste y piojosa Marlem. Cuando nos vimos por primera vez te acercaste como para pedir limosna y a pesar de tus vestidos caros y elegantes y que te acompa\u00f1aban algunos se\u00f1ores, yo algo te di.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Y Marlem aparec\u00eda radiante a su llamado y ahora parada frente a Don Artemidoro, tratando de mirarlo a los ojos, quieta como una momia egipcia, le dijo:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-Te amo, y soy la mejor. Y luego Marlem se dilu\u00eda entre las espirales; del humo del tiempo y Don Artemidoro, esta vez, con la mayor tranquilidad, se la fumaba.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Don Artemidoro sol\u00eda reconocerlo: Marlem hab\u00eda sido, era y habr\u00eda de ser, su mujer prototipo, porque as\u00ed como yo hago versos y hay quienes se dedican a fabricar aviones o barcos y de manera m\u00e1s com\u00fan coches o jugadores de f\u00fatbol, Don Artemidoro, se hab\u00eda dedicado desde su m\u00e1s tierna juventud a fabricar mujeres y Marlem, de \u00faltima, era, si no la mejor, como ella misma pensaba, la m\u00e1s cercana a los ideales primeros.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Don Artemidoro se sent\u00f3 en la cama y comenz\u00f3 sus ejercicios respiratorios de la ma\u00f1ana. Recuerdo haberlo sorprendido una ma\u00f1ana y preguntarle ingenuamente:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-\u00bfYoga? Y \u00e9l c\u00e1lido, entre respiraci\u00f3n y respiraci\u00f3n me contest\u00f3 alegremente:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-No, \u00e9sto es libertad, me lo ense\u00f1\u00f3 un comunista europeo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Sus ejercicios, en realidad, eran vulgares, pero dram\u00e1ticos, Don Artemioro, pon\u00eda el alma en eso de la ma\u00f1ana.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Cuando descansaba para mirarme, me dec\u00eda con convicci\u00f3n:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-Si consigo expandir mis pulmones, el mundo se expande, los negocios se expanden. Junto con la apertura de mis alv\u00e9olos, las mujeres se abren y millones de criaturas, bien-consideran, a ese Dios de la expansi\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0 Estiraba los brazos para atr\u00e1s pero sin hacer ning\u00fan esfuerzo, por lo menos aparente, luego, es cierto, con alg\u00fan ritmo, tomaba el aire por la nariz y lo expulsaba por la boca, pero sin que ning\u00fan m\u00fasculo se moviera de m\u00e1s hiciera alg\u00fan esfuerzo.<br>\u00a0\u00a0 Algo me parec\u00eda raro en esos ejercicios y se lo dije a mi manera:<br>\u00a0\u00a0 -No me diga que esos ejercicios tan suaves le hacen alg\u00fan bien.<br>\u00a0\u00a0 Don Artemidoro detuvo el mundo al detener su respiraci\u00f3n y sin tomar aire nuevamente, sino utilizando el que le quedaba en el pecho de los ejerciios me dijo, con sobriedad:<br>\u00a0\u00a0 -Muchacho, &#8230;muchacho, tu piensas as\u00ed, porque eres de carne.<br>\u00a0\u00a0 La verdad me sorprendi\u00f3, porque si bien yo le visitaba precisamente, por inteligencia, no esperaba de \u00e9l una frase as\u00ed y ten\u00eda mis motivos para pensar como pensaba. Yo era un poeta y estaba todo el d\u00eda en la calle y no hab\u00eda mujer que no conociera, de una u otra manera, a Don Artemidoro.<br>\u00a0\u00a0 Y seg\u00fan \u00e9l, yo era el de carne. \u00bfY \u00e9l, de qu\u00e9 carajo era?<br>\u00a0 \u00a0\u00bfCon qu\u00e9 hab\u00eda hecho el amor?<br>\u00a0\u00a0 Yo pensaba en voz baja pero \u00e9l como si supiera lo que yo tendr\u00eda que estar pensando, me dijo, esta vez, con algo de desprecio:<br>\u00a0\u00a0 -La mujer, muchacho, no ama la carne.<br>\u00a0\u00a0 Ahora tengo que batirme con la m\u00e1s ruda realidad, una realidad acartonada por los aconteceres, por los amores, por las cosas triviales de la vida, que fueron siendo roca pulida de desd\u00e9n y descuido.<br>\u00a0\u00a0 He sido grandioso, pero tambi\u00e9n he sido vulgar. Grandes placeres se redujeron en mi vida a comer, cagar, hacer el amor, pasear por los parques, dejarme tocar a fondo por el sol.<br>\u00a0\u00a0 Patricia Kelio me acompa\u00f1aba aquel verano donde nos quedamos un mes petrificados al sol y luego, en septiembre, para el d\u00eda de mi cumplea\u00f1os, escrib\u00ed un poema que terminaba diciendo:<br>\u00a0\u00a0 Buscamos el sol, nuestro destino la palabra.<br>\u00a0\u00a0 Patricia cogi\u00f3 una insolaci\u00f3n y luego con el tiempo se dedic\u00f3 con intensidad a la pr\u00e1ctica de los deportes de invierno.<br>\u00a0\u00a0 Viejos resquemores, astutos rencores, quieren aprisionarme en ese pasado. Recurro a las fantas\u00edas m\u00e1s alocadas, a las fantas\u00edas m\u00e1s juveniles para espantar el espejismo de la vejez y no consigo nada.<br>\u00a0\u00a0 Muerdo con insistencia los grandiosos pasos de baile donde era inigualable y sonr\u00edo para que el viento tenga la presencia de ese silbido de dolor que cruza el horizonte de mi futuro.<br>\u00a0\u00a0 All\u00e1 voy, mi muerte enamorada, pero tengo esta rabia, este decir rabioso de los condenados, pero no te amo y, ciertas ma\u00f1anas, me siento absolutamente inmortal.<br>\u00a0\u00a0 Pero esta ma\u00f1ana estaba deprimido. Las palabras de Don Artemidoro sonaban todas para m\u00ed.<br>\u00a0\u00a0 \u00bfA qui\u00e9n se le puede ocurrir amar la carne, que es algo que se pudre?<br>\u00a0\u00a0 Su l\u00f3gica era, para el momento de mi vida que estaba viviendo, demoledora. Frente a esa frase, nada de lo m\u00edo quedaba en pie.<br>\u00a0\u00a0 Mi cuerpo era el centro de todas mis cuestiones, el motivo de todos mis amores, el fundamento de todos mis pensamientos.<br>\u00a0\u00a0 Sin cuerpo, vendr\u00eda a querer decir para m\u00ed: sin cuestiones, sin amores, sin pensamientos.<br>\u00a0\u00a0 Recuerdo cuando, con Alexis, nos ba\u00f1\u00e1bamos en las aguas heladas de los lagos del sur y, despu\u00e9s, sobre el hielo, hac\u00edamos el amor con las mujeres y caz\u00e1bamos serpientes y nos las com\u00edamos a la brasa y dej\u00e1bamos hundir nuestras piernas en la nieve para mostrarnos nuestra fortaleza.<br>\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s, caminando, lleg\u00e1bamos a un pueblito y com\u00edamos como bestias de la comida regional y antes de dormir beb\u00edamos y nos ech\u00e1bamos un polvo.<br>\u00a0\u00a0 A la ma\u00f1ana siguiente \u00edbamos corriendo a comprar tres docenas de mediaslunas y desayun\u00e1bamos que parec\u00eda que el mundo se ven\u00eda abajo y luego sal\u00edamos a jugar carreras entre las pendientes con nuestros peque\u00f1os coches y sent\u00edamos todo el tiempo, que el cuerpo era el centro de la creaci\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0 Alexis una vez lo expres\u00f3 con claridad magistral: -El cuerpo es Dios.<br>\u00a0\u00a0 Claro que, luego, Alexis, tal vez, llevado por esa frase se cas\u00f3 con una guerrillera, mezclada en el contrabando de drogas y con una ideolog\u00eda perversa que la hac\u00eda trabajar para los guerrilleros y, al mismo tiempo, colaboraba con la mafia estadounidense, en el blanqueo de capital y contrabando de armas.<br>\u00a0\u00a0 Yo, antes de separarnos le dije, tranquilamente, espero que no te hagas cortar los huevos por ella.<br>\u00a0\u00a0 Unos a\u00f1os despu\u00e9s cuando nos encontramos en una de las calles principales de Madrid, a \u00e9l le faltaban las dos manos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Primero nos abrazamos con dolor, luego yo lo separ\u00e9 bruscamente y le mir\u00e9 los dos mu\u00f1ones a la altura de la mu\u00f1eca y \u00e9l habl\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-A ella la reventaron delante m\u00edo. Le arrancaron las tetas con unas tenazas y luego separaron su cabeza de su cuerpo, mientras dos gorilas me tiraban de los pelos, me daban patadas en los huevos y me dec\u00edan: -No cerr\u00e9s los ojos, no seas maric\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Yo desesperado, loco, les dije:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-No tengo nada que ver, soy escritor.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Alexis se qued\u00f3 mudo un instante y luego agreg\u00f3:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0-Entonces, &#8230;s\u00f3lo me cortaron las manos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Caminamos un trecho abrazados. -Brutal-, llegu\u00e9 a murmurar y Alexis como si reflexionara me dijo:<br>\u00a0\u00a0 -Al principio jur\u00e9 vengarme pero, despu\u00e9s, me fui dando cuenta que ten\u00eda, a\u00fan, dos ojos, dos piernas, la pija entera&#8230; de las manos me fui olvidando.<br>\u00a0\u00a0 Esa fue la \u00faltima vez que lo v\u00ed. En Madrid, Alexis, se hizo periodista de un prestigioso diario madrile\u00f1o y sinti\u00f3 que la relaci\u00f3n conmigo lo compromet\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Fue terrible.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0No qued\u00e9 ciego, pero el miedo me hizo tener los ojos cerrados m\u00e1s de una d\u00e9cada.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Con los ojos cerrados viv\u00ed como un triunfador, olvidando, tratando de ocultarme que era un derrotado.<br>\u00a0\u00a0 Casi no vuelvo de ese delirio s\u00edsmico.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pero aqu\u00ed me ten\u00e9is, moderando el sosiego en cada frase, haci\u00e9ndole sentir a cada frase el peso de mis a\u00f1os, la experiencia desgarradora del silencio.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Apaciguada la rabia (delirios infantiles donde todo era posible) detenido el recuerdo porque la vida sigue m\u00e1s adelante, inquieto por el destino de los terr\u00e1queos m\u00e1s que por los tr\u00e1mites de jubilaci\u00f3n, ahora, es cuando vuelvo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Vengo, tranquilamente, a dar un paso m\u00e1s.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Haber cumplido 49 a\u00f1os me ha liberado, ya no me importa el qu\u00e9 dir\u00e1n de m\u00ed, porque lo dir\u00e9 yo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pido justicia para el condenado a la normalidad. S\u00e9 que mientras casi todos se drogan y otros se enferman como para siempre, yo me levanto a las ma\u00f1anas, todas las ma\u00f1anas y voy a trabajar.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Fina costra de dura piedra se arremolina sobre mi piel de lagarto extendido y, aunque ya no me importe, alguien dir\u00e1 que permanec\u00ed indiferente a los grandes sucesos de mi vida.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Me defiendo diciendo que la vida aunque dure 200 a\u00f1os (como dicen los amigos del Grupo Cero) es una sola y es por eso que guardo el respeto que se merecen algunos muertos, porque fueron ellos los que me han dado el habla y, a\u00fan, prometo leer algunos libros, pero el resto, me parece, tiene que empezar a respetarme a m\u00ed.<br>\u00a0\u00a0 Yo soy aqu\u00e9l que si consigo algo, esta vez, lo pondr\u00e9 todo al servicio de la poes\u00eda y no de la mujer, porque la mujer ya no necesita mis servicios. Fin de siglo lo pensar\u00e1 al ritmo de sus propios pensamientos.<br>\u00a0\u00a0 Y no habr\u00e1 veredicto porque no habr\u00e1 juicio.<br>\u00a0\u00a0 Las palabras ser\u00e1n pensadas de tal manera que no habr\u00e1 delito, un tiempo para las particulares circunstancias de ser.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Toda ilusi\u00f3n es, tambi\u00e9n, breve duda, agotador trabajo y, por otra parte, el goce no queda asegurado.<br>\u00a0\u00a0 Es como decir estamos en nuestros cabales cuando la propia vida ha declarado en nuestra contra.<br>\u00a0\u00a0 -Voy para viejo, le dije una vez a Don Artemidoro, estoy roto y \u00e9l me contest\u00f3 con lentitud:<br>\u00a0\u00a0 -\u00bf y c\u00f3mo lo sabe? &#8230;<br>\u00a0\u00a0 Que Don Artemidoro me tratara de usted, me estremec\u00eda, adem\u00e1s su silencio despu\u00e9s de la pregunta, hac\u00eda la pregunta m\u00eda.<br>\u00a0\u00a0 \u00bfC\u00f3mo era en realidad que yo sab\u00eda que estaba roto, aniquilado, vini\u00e9ndome viejo, eh, c\u00f3mo sab\u00eda?<br>\u00a0\u00a0 Nos quedamos en silencio, un largo instante, \u00e9l sabore\u00f3 un cigarro y yo una copa de licor. Despu\u00e9s yo sabore\u00e9 un cigarro y \u00e9l, tranquilamente, una copa de licor. Don Artemidoro, rompi\u00f3 el silencio para decir:<br>\u00a0\u00a0 -Parece, &#8230;que, hoy, no nos ponemos de acuerdo.<br>\u00a0\u00a0 -Fumar y beber son la misma cosa, le dije yo, anticip\u00e1ndome a su broma, el problema es la boca, no lo que uno se meta en ella&#8230;<br>\u00a0\u00a0 Lo hab\u00eda tocado, no cab\u00edan dudas, dej\u00f3 la copa de licor por la mitad y con un gesto de sus manos apart\u00f3 de s\u00ed el paquete de tabaco, hizo como que se levantaba de la silla, pero s\u00f3lo acomod\u00f3 su figura y me dijo:<br>\u00a0\u00a0 -Salvando las diferencias, usted, como poeta, piensa lo mismo que Marlem, mi peque\u00f1a, triste y piojosa, Marlem. Cuando ella me chupaba el cuerpo, no ten\u00eda ning\u00fan cuidado en averiguar qu\u00e9 era lo que chupaba, porque pensaba que el fuego estaba en su boca y yo, vio c\u00f3mo son esas cosas, modaliz\u00f3 Don Artemidoro, al principio no me convenc\u00eda de nada, pero ahora, aqu\u00ed me tiene, toda mi juventud depende de ese cr\u00e1ter desesperado y voraz.<br>\u00a0\u00a0 D\u00ed una calada fuerte al cigarrillo y record\u00e9 aquella tarde de luz donde la alemana Camila Fuentes, Condesa de la uva, me dijo que me amaba y al otro d\u00eda cuando yo volv\u00eda por sus amores, ella, con toda tranquilidad me dijo la boca es cruel. Cuando muerde, rompe. Cuando habla, hiere. Y cuando chupa, somete. Despu\u00e9s, mir\u00e1ndome de una manera enternecedora, usted es un poeta, le conviene liberarse y yo lo amo. Adi\u00f3s. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Continua\u2026..<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\"><strong><em>Del libro: Poesia y Psicoan\u00e1lisis (1971-1991) <a href=\"http:\/\/www.miguelmenassa.com\/psicoanalisis\/1995\/poesiaypsicoanalisis\/pg.29.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener nofollow\">http:\/\/www.miguelmenassa.com\/psicoanalisis\/1995\/poesiaypsicoanalisis\/pg.29.htm<\/a><\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cosa de la carne 1989-BUENOS AIRES SEGUNDO CONGRESO DE POES\u00cdA Y PSICOAN\u00c1LISIS LA CARNE SE REPRIME, SE OCULTA, SE MALTRATA.LA COSA BUSCA CAUSA, ERRAR, ABRIR CAMINOS Lo esperaba, pero igual me ha sorprendido, haber sido reelegido para inaugurar un nuevo campo que por repetirse dar\u00e1 se\u00f1ales de su existencia.\u00a0\u00a0 En esta segunda vez, hasta yo, se dar\u00e1 cuenta, que la nave que navegamos recorre mares desconocidos, queda claro, en busca de nuevos Continentes.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Obligado por esa confianza puesta en mi escritura por los encargados de conducir el Grupo Cero Buenos Aires y descontada la confianza que, por el Grupo Cero Madrid, yo pongo en ella, a veces, me veo cabalgando caballos desesperados que no quieren llegar a ninguna parte.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Caballos que, de alg\u00fan modo, han olvidado no s\u00f3lo la caballeriza donde volver, sino, inclusive, han olvidado el palenque donde se rascaban.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La desesperaci\u00f3n del caballo que monto reside, principalmente, en que nada&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":493,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[75,76],"tags":[62,31,37,47,34,26],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/491"}],"collection":[{"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=491"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/491\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":495,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/491\/revisions\/495"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/493"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=491"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=491"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=491"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}