{"id":608,"date":"2024-04-08T11:00:00","date_gmt":"2024-04-08T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/?p=608"},"modified":"2024-04-08T10:05:11","modified_gmt":"2024-04-08T08:05:11","slug":"la-formacion-de-sintomas-en-las-neurosis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/la-formacion-de-sintomas-en-las-neurosis\/","title":{"rendered":"LA FORMACI\u00d3N DE S\u00cdNTOMAS EN LAS NEUROSIS"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>LA FORMACI\u00d3N DE S\u00cdNTOMAS EN LAS NEUROSIS<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los mecanismos que intervienen en la formaci\u00f3n de s\u00edntomas, en la histeria y en la neurosis, son los mismos que intervienen en la producci\u00f3n de los fen\u00f3menos on\u00edricos. Frente a un s\u00edntoma se debe siempre suponer la participaci\u00f3n de procesos inconscientes, en tanto que los procesos conscientes jam\u00e1s producen s\u00edntomas neur\u00f3ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como los sue\u00f1os, los s\u00edntomas suelen considerarse fruto del azar o del cansancio, de la distracci\u00f3n, de la actividad som\u00e1tica, de los caracteres hereditarios o, incluso, de la simulaci\u00f3n como ha ocurrido con la histeria.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el concepto de inconsciente no s\u00f3lo los sue\u00f1os, los actos fallidos, los olvidos y los lapsus tienen sentido. Tambi\u00e9n las ideas obsesivas, las fobias, las par\u00e1lisis hist\u00e9ricas y, en general, los s\u00edntomas neur\u00f3ticos pueden ser interpretados.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque los s\u00edntomas son una producci\u00f3n del inconsciente, ellos mismos no son inconscientes. Los s\u00edntomas son m\u00e1s bien efectos, ramificaciones, manifestaciones de procesos inconscientes. Procesos ps\u00edquicos que pudiendo haberse desarrollado hasta llegar a la conciencia, se ven perturbados e interrumpidos en su curso, obligados a permanecer inconscientes.<\/p>\n\n\n\n<p>El s\u00edntoma se forma en sustituci\u00f3n de algo que no ha conseguido manifestarse a la conciencia. Su existencia tiene por condici\u00f3n que un proceso ps\u00edquico no haya podido llegar a su fin normal y hacerse, por tanto, consciente. El s\u00edntoma viene entonces a sustituir a aquella parte evolutiva del proceso que ha quedado obstruida. En este sentido, los s\u00edntomas son considerados como una transacci\u00f3n o permuta, esto es, un proceso ps\u00edquico inconsciente que logra su acceso a la conciencia a cambio de deformarse hasta resultar irreconocible.<\/p>\n\n\n\n<p>Ocurre que contra el acceso a la conciencia, del proceso ps\u00edquico en cuesti\u00f3n, se eleva una violenta oposici\u00f3n, que le fuerza a permanecer inconsciente, adquiriendo as\u00ed la capacidad de producir s\u00edntomas como formaciones sustitutivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta oposici\u00f3n se expresa igualmente contra los esfuerzos terap\u00e9uticos en calidad de resistencia. A este proceso se le da el nombre de &#8220;represi\u00f3n&#8221;. La represi\u00f3n es una precondici\u00f3n de la formaci\u00f3n de s\u00edntomas, siendo el s\u00edntoma un sustitutivo de algo que ella impide manifestarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Un s\u00edntoma es como una realizaci\u00f3n encubierta de deseos. Los s\u00edntomas neur\u00f3ticos obedecen a esta tendencia de satisfacci\u00f3n de deseos, por cuanto los mismos mecanismos, de condensaci\u00f3n y desplazamiento, que intervienen en el sue\u00f1o, se aprecian tambi\u00e9n en su formaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los s\u00edntomas tienden a la satisfacci\u00f3n sexual del sujeto neur\u00f3tico cuando \u00e9ste carece de ella en la vida real. El neur\u00f3tico sufre una frustraci\u00f3n, al rehusarle la realidad la satisfacci\u00f3n de sus deseos inconscientes, recurriendo a su formaci\u00f3n para verlos realizados. Un neur\u00f3tico se sume en la enfermedad, nos dice Freud, como antiguamente se sumerg\u00edan en el claustro aquellas personas que no se sent\u00edan con fuerzas para afrontar una vida dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ser el resultado de una transacci\u00f3n entre las instancias consciente e inconsciente, los s\u00edntomas incluyen tanto la tendencia a la realizaci\u00f3n del deseo como la tendencia a preservar al sujeto contra su realizaci\u00f3n. Expresan al mismo tiempo lo que ha sido reprimido y lo que ha constituido la causa de tal represi\u00f3n, contribuyendo, de esta manera, a su origen.<\/p>\n\n\n\n<p>La ant\u00edtesis entre la satisfacci\u00f3n y la defensa del deseo reprimido que se exhibe en los s\u00edntomas neur\u00f3ticos, no equivale a una contradicci\u00f3n. Ellos tienden unas veces a procurar una satisfacci\u00f3n sexual al sujeto y otras a preservarle contra la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>En la histeria predomina el car\u00e1cter positivo, o sea el de satisfacci\u00f3n, y el negativo o asc\u00e9tico en la neurosis obsesiva. La sustituci\u00f3n puede efectuarse m\u00e1s en provecho de una de estas tendencias que de la otra, pero rara vez se hace en provecho de una sola. En la histeria, las dos intenciones se expresan, casi siempre, por un \u00fanico s\u00edntoma, y, en cambio, en la neurosis obsesiva existe una separaci\u00f3n entre ambas, consistente en que \u00e9ste aparece en dos tiempos; es decir, se compone de dos actos que se llevan a cabo sucesivamente y se anulan uno al otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que propiamente se opone a la satisfacci\u00f3n de los deseos sexuales, infantiles y reprimidos, ser\u00edan las llamadas &#8220;pulsiones del yo&#8221;. Reprimiendo, el yo se defiende del peligro que supone para el sujeto la realizaci\u00f3n de tales deseos. La neurosis no es, por tanto, un producto exclusivo de la sexualidad, sino m\u00e1s bien del conflicto que puede surgir entre \u00e9sta y el yo. Freud llam\u00f3 a estas afecciones &#8220;neurosis de defensa&#8221;, por ser el resultado de la defensa que hace el yo frente a un deseo que considera intolerable.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se tratara de un est\u00edmulo exterior, el medio de defensa m\u00e1s adecuado contra \u00e9l ser\u00eda la fuga. Pero trat\u00e1ndose de una pulsi\u00f3n, la fuga resulta ineficaz, pues el yo no puede huir de s\u00ed mismo. La represi\u00f3n constituye una fase preliminar de la condena, una noci\u00f3n intermedia entre la condena y la fuga.<\/p>\n\n\n\n<p>La resistencia es un producto de las fuerzas o cualidades del yo. Tales fuerzas y cualidades son las que determinan la represi\u00f3n o contribuyen a producirla.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un error limitarse a resaltar la repulsa que, partiendo del yo, act\u00faa sobre el material que ha de ser reprimido. Es indispensable tener tambi\u00e9n en cuenta la atracci\u00f3n que lo reprimido ejerce sobre aquello con lo que le es dado entrar en contacto. La tendencia a la represi\u00f3n no alcanzar\u00eda sus prop\u00f3sitos si estas dos fuerzas no actuaran juntas y no existiera algo primitivamente reprimido, dispuesto a acoger lo rechazado.<\/p>\n\n\n\n<p>La represi\u00f3n no impide a la representaci\u00f3n de la pulsi\u00f3n perdurar en lo inconsciente, organiz\u00e1ndose, creando ramificaciones y estableciendo relaciones. La represi\u00f3n s\u00f3lo estorba la relaci\u00f3n con el sistema ps\u00edquico consciente. La representaci\u00f3n de la pulsi\u00f3n se desarrolla m\u00e1s libre y ampliamente cuando ha sido sustra\u00edda a la influencia consciente.<\/p>\n\n\n\n<p>La neurosis se puede caracterizar como un renunciamiento al principio de realidad y un retorno al principio del placer. La libido, inhabilitada para satisfacerse, buscar\u00e1 su satisfacci\u00f3n en la regresi\u00f3n a organizaciones anteriores y objetos abandonados en el curso del desarrollo del sujeto. La fijaci\u00f3n ineludible a los primitivos objetos infantiles, que las sucesivas represiones han provocado, posibilitar\u00e1 la regresi\u00f3n de la libido a dichas formas de la sexualidad infantil. De este modo el s\u00edntoma reproducir\u00e1 la infantil satisfacci\u00f3n libidinosa, si bien deformada por la censura.<\/p>\n\n\n\n<p>El sujeto incapaz de llevar a cabo las modificaciones necesarias en la realidad, para ver realizado su deseo, utiliza el s\u00edntoma como sustituto, llevando a cabo una modificaci\u00f3n som\u00e1tica o una adaptaci\u00f3n. Como el sue\u00f1o, el s\u00edntoma presenta algo en estado de realizaci\u00f3n, procurando una satisfacci\u00f3n al modo infantil (autoer\u00f3tico); pero mediante una gran condensaci\u00f3n consigue llevar la libido a una satisfacci\u00f3n real, aunque extraordinariamente limitada y apenas reconocible; experimentando el sujeto la satisfacci\u00f3n que ofrece el s\u00edntoma, como algo doloroso y lamentable.<\/p>\n\n\n\n<p>El sujeto aquejado de neurosis, por s\u00ed mismo no puede hacer otra cosa que desplazar o sustituir su obsesi\u00f3n, reemplazando una idea absurda por otra que quiz\u00e1 lo es menos, cambiando de precauciones y prohibiciones o variando el ceremonial. Puede desplazar la coerci\u00f3n, pero no suprimirla.<\/p>\n\n\n\n<p>El acto de represi\u00f3n pone en evidencia tanto la energ\u00eda del yo como su impotencia, as\u00ed como la impenetrabilidad de los impulsos instintivos del Ello a su influencia. El proceso, convertido en s\u00edntoma por la represi\u00f3n, afirma su existencia fuera e independientemente de la organizaci\u00f3n del yo. En la histeria se hace desaparecer hasta tal punto su afecto que el enfermo observa entonces, con respecto a sus s\u00edntomas, aquella conducta denominada como la &#8220;bella indiferencia de las hist\u00e9ricas&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos generales, al primer acto de represi\u00f3n sigue una larga secuela. La lucha contra el impulso instintivo contin\u00faa en la lucha contra el s\u00edntoma. Esta lucha secundaria de defensa muestra dos aspectos diferentes. De una parte, el yo se ve forzado a llevar a cabo una tentativa de restauraci\u00f3n o de conciliaci\u00f3n. Al ser el yo una organizaci\u00f3n, su energ\u00eda desexualizada aspira a la unificaci\u00f3n y a la s\u00edntesis, de modo que intenta suprimir el extra\u00f1amiento y el aislamiento del s\u00edntoma, utilizando todas las posibilidades de enlace e incorpor\u00e1ndolo a su organizaci\u00f3n por medio de tales lazos. Esta aspiraci\u00f3n influye sobre el acto de la formaci\u00f3n de s\u00edntomas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el curso ulterior del proceso se comporta el yo como si se guiase por la reflexi\u00f3n de que, una vez surgido el s\u00edntoma y siendo imposible suprimirlo, ha de ser lo mejor familiarizarse con la situaci\u00f3n dada y sacar de ella el mejor partido posible. Tiene entonces efecto una adaptaci\u00f3n al elemento del mundo interior extra\u00f1o al yo, an\u00e1loga a la que \u00e9ste lleva a cabo normalmente con respecto al mundo exterior real. Los s\u00edntomas sustituyen una modificaci\u00f3n del mundo exterior por una modificaci\u00f3n som\u00e1tica, o sea una acci\u00f3n exterior por una acci\u00f3n interior, un acto por una adaptaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo es atribuida paulatinamente al s\u00edntoma una representaci\u00f3n de inter\u00e9s cada vez m\u00e1s importante, con lo cual adquiere un valor para la autoafirmaci\u00f3n, se enlaza cada vez m\u00e1s \u00edntimamente al yo y le es m\u00e1s indispensable. Otras formas que adquieren los s\u00edntomas, en la neurosis obsesiva y la paranoia, alcanzan un alto valor para el yo, no por suponer ventaja alguna, sino por aportarle una satisfacci\u00f3n narcisista inaccesible de otro modo.<\/p>\n\n\n\n<p>La capacidad de desplazamiento de los s\u00edntomas, desde su forma primitiva a otra muy alejada y diferente, constituye uno de los principales caracteres de la neurosis obsesiva. Por ello, la labor psicoanal\u00edtica no se ocupa propiamente del tratamiento sucesivo de cada uno de los s\u00edntomas particulares hasta su completa elucidaci\u00f3n. Mientras que para el profano los s\u00edntomas constituyen la esencia de la enfermedad, el psicoan\u00e1lisis establece una precisa distinci\u00f3n entre ambos conceptos y entiende que la desaparici\u00f3n de los s\u00edntomas no significa la curaci\u00f3n de la enfermedad. El psicoan\u00e1lisis, en \u00faltima instancia, ni se ocupa de los sue\u00f1os ni de los s\u00edntomas, s\u00f3lo de la m\u00e1quina que los produce.<\/p>\n\n\n\n<p>El psicoan\u00e1lisis descubre que los mecanismos que intervienen en la producci\u00f3n de s\u00edntomas, son los mismos mecanismos que intervienen en la vida ps\u00edquica normal. Pensar que los s\u00edntomas y la enfermedad tienen sentido y son efecto de un trabajo inconsciente, ofrece una dimensi\u00f3n nueva de los procesos del enfermarse y de su tratamiento. El conocimiento y la comprensi\u00f3n de las enfermedades nerviosas que alcanza el psicoan\u00e1lisis, se transforma, por tanto, en poder terap\u00e9utico. Lo que cura, en \u00faltima instancia, es la concepci\u00f3n que se tiene del sujeto ps\u00edquico y de la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" width=\"105\" height=\"150\" src=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Form.-Sintom.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-609\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\"><strong>Ruy Henr\u00edquez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&nbsp;<em>Psicoanalista<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em><a href=\"http:\/\/Fuente consultada: http:\/\/www.extensionuniversitaria.com\/num105\/art01.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener nofollow\">Fuente consultada: http:\/\/www.extensionuniversitaria.com\/num105\/art01.htm<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA FORMACI\u00d3N DE S\u00cdNTOMAS EN LAS NEUROSIS Los mecanismos que intervienen en la formaci\u00f3n de s\u00edntomas, en la histeria y en la neurosis, son los mismos que intervienen en la producci\u00f3n de los fen\u00f3menos on\u00edricos. 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