{"id":690,"date":"2024-06-27T11:00:00","date_gmt":"2024-06-27T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/?p=690"},"modified":"2024-06-24T08:37:28","modified_gmt":"2024-06-24T06:37:28","slug":"duelo-y-melancolia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/duelo-y-melancolia\/","title":{"rendered":"DUELO Y MELANCOLIA"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-text-align-center\"><strong>DUELO Y MELANCOLIA<\/strong><strong><br><\/strong><strong>Conclusiones del 88<\/strong><strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>I<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy nos toca hablar de Duelo y Melancol\u00eda. Habr\u00e1 que decir que hablar de melancol\u00eda, siempre es hablar de uno, porque el que m\u00e1s o el que menos, ha perdido un objeto amoroso en su vida, o un ideal o un sue\u00f1o, o ha tenido que cambiar de ciudad, de pa\u00eds, de familia\u2026 En todas estas situaciones se corre el peligro de producir una melancol\u00eda; es verdad que hay que hacerse una pregunta con respecto al objeto perdido en tanto hay un tango que expresa muy bien la melancol\u00eda y que no habla del objeto perdido, sino que dice: \u201ctengo los brazos ca\u00eddos, quebrada la voluntad, arrumbado sin dar un paso, quiero morirme yo, \u00bfpor qu\u00e9?, porque me has mentido\u201d, es decir, que el estado de lo melanc\u00f3lico puede desencadenarse, no s\u00f3lo frente a la p\u00e9rdida del objeto, sino tambi\u00e9n frente a la no coincidencia de lo que quiero del objeto; es decir, que cuando estoy en desacuerdo con el objeto amoroso, se puede producir la melancol\u00eda, sin necesidad de perderlo. Cada vez que estoy en desacuerdo con el objeto amoroso puedo producir una melancol\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Freud trata de explicarnos en este texto que esta enfermedad, la melancol\u00eda, que es una enfermedad dolorosa, donde pr\u00e1cticamente se pierde todo contacto con la realidad, es semejante por su forma de producirse a un estado que se podr\u00eda llamar normal, no patol\u00f3gico, semejante a la melancol\u00eda, que es el duelo, es decir, la diferencia, dice Freud, es que el duelo se produce por la p\u00e9rdida real de un objeto amoroso, por ejemplo, la muerte, la separaci\u00f3n, es decir, que en el duelo lo que pierdo es eso. Se muri\u00f3 mi pap\u00e1: la realidad exterior ha perdido inter\u00e9s para m\u00ed. S\u00f3lo me interesa de la realidad exterior aquellas cosas que me recuerdan a mi padre; y Freud dice: \u201cesto parece una enfermedad, pero no lo es porque es temporal\u201d, es decir, en el sujeto en duelo suele ganar la realidad, que le dice: en la realidad no est\u00e1 m\u00e1s el objeto amoroso, te tienes que buscar otro; termina ganando la realidad, que demanda que la libido abandone todas sus ligaduras con lo perdido. Contra esta demanda surge una oposici\u00f3n en el sujeto, pues sabemos que el hombre no abandona gustoso ninguna de las posiciones de su libido, aun cuando les haya encontrado ya una sustituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Freud dice, podr\u00eda ser una enfermedad, pero no lo es. Podr\u00eda serlo porque si se prolonga indefinidamente, el sujeto est\u00e1 desinteresado por la realidad exterior, como conozco que les pasa a ustedes, eso que se prolonga no uno o dos meses alrededor de la cuesta de enero, sino que se prolonga hasta agosto; podemos pensar que se ha producido una enfermedad con el sentimiento normal de duelo. El 8 de abril viajo a Buenos Aires, no se pongan tristes que es para no volver, para no volver a Buenos Aires. Ustedes pensaron en alg\u00fan momento que por la construcci\u00f3n que hab\u00eda hecho en la frase era para no volver a Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Este sentimiento normal de duelo, dice Freud, es muy interesante, porque no produce p\u00e9rdida del yo del sujeto; es decir, que muri\u00f3 mi pap\u00e1, yo al otro d\u00eda estaba triste, no ten\u00eda inter\u00e9s por la realidad exterior, pero no hab\u00eda dejado de ser inteligente, ni bello, ni alto, ni arrogante.<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed lo interesante, el sujeto pierde algo de su yo \u00bfpor qu\u00e9? porque el sujeto siente que no puede amar a nadie. Si estoy en duelo pienso que no hay nada para amar, si estoy en duelo normal, pienso, despu\u00e9s de la muerte de mi padre, no hay nada en la realidad que pueda ser amado por m\u00ed. En la melancol\u00eda es: no puedo amar; hay una p\u00e9rdida del yo: no puedo trabajar. En el duelo no es no puedo trabajar, es no hay ning\u00fan trabajo en la realidad que me llame la atenci\u00f3n tanto como la persona amada, por lo tanto, no es que no pueda trabajar, no quiero, no me interesa trabajar; no es que est\u00e9 enfermo, impotente, sino que la realidad ha perdido para m\u00ed su inter\u00e9s. En cambio en la melancol\u00eda, hay un autorreproche, soy indigno, fantas\u00edas de ruina, de empobrecimiento, de miseria del yo; es decir, a esto Freud le llama autorreproche, es decir, el yo se reprocha a s\u00ed mismo, sin necesidad de la polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Evidentemente ustedes sabr\u00e1n, que en la Filosof\u00eda la tristeza no est\u00e1 considerada una pasi\u00f3n del alma, no es un sentimiento opuesto a la alegr\u00eda, el sentimiento opuesto a la alegr\u00eda, en filosof\u00eda, es el goce, es decir que la alegr\u00eda es lo opuesto al goce; la tristeza en cambio no tiene opuestos en filosof\u00eda, es un sentimiento en apariencia \u00fanico, no est\u00e1 considerado por la filosof\u00eda como una pasi\u00f3n del alma. Tenemos que discriminar entonces, el duelo de la melancol\u00eda y, el duelo y la melancol\u00eda, de la tristeza. Dijimos en clases anteriores que hab\u00eda momentos fundantes en la constituci\u00f3n del sujeto ps\u00edquico o<\/p>\n\n\n\n<p>biol\u00f3gico, que ten\u00edan que ver con dos faltas, con dos carencias, una es la carencia que significa que yo como sujeto ingrese al mundo de la cultura, al mundo de lo Otro por excelencia, al mundo del lenguaje, y all\u00ed en ese mundo existe primero el lenguaje que yo. Entonces a m\u00ed me falta eso que siempre me antecede, a m\u00ed me falta eso que me marca como sujeto; es decir, voy a carecer porque cada vez que hable, el lenguaje, la palabra, me anticipar\u00e1 como sujeto; es decir, que yo como tal ir\u00e9 siempre detr\u00e1s de la palabra; el yo est\u00e1 siempre detr\u00e1s de lo que dice, adem\u00e1s sabes que ah\u00ed hay una falta porque lo que yo hablo se pierde en el decir por lo que ustedes escuchan, por tanto ustedes se dar\u00e1n cuenta que cuando yo hablo no soy due\u00f1o de lo que digo, porque los due\u00f1os de lo que digo ser\u00e1n ustedes, si son capaces de escucharme, y si son capaces de escucharme se alterar\u00e1 lo que digo cuando ustedes lo escuchen; entonces al ingresar en el mundo del lenguaje tengo una falta. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edamos dicho que hab\u00eda una falta m\u00e1s primordial, que hab\u00eda la falta por ser, ser viviente sexuado. Hab\u00eda perdido la inmortalidad, por reproducirme como especie humana por sexualidad, por macho y por hembra, hab\u00eda perdido la gracia de ser inmortal, es decir que con el acontecimiento significante de la reproducci\u00f3n sexual el hombre pierde la gracia de la inmortalidad y esto es otra carencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edamos dicho adem\u00e1s que en la psicosis (y la melancol\u00eda se trata de eso, de una psicosis) habr\u00e1 una forclusi\u00f3n, con rechazo de aquello que me diferencia de la cosa, y que en la neurosis habr\u00e1<\/p>\n\n\n\n<p>represi\u00f3n de la diferencia sexual, es decir, que el neur\u00f3tico se pregunta por su sexo, el neur\u00f3tico se pregunta: \u201c\u00bfsoy hombre o soy mujer?\u201d, como en el caso del hist\u00e9rico; \u201cni soy hombre ni soy mujer\u201d, como en el caso del neur\u00f3tico obsesivo. El psic\u00f3tico se pregunta directamente: \u201c\u00bfsoy un hombre o una cosa?\u201d Es decir: soy un hombre mortal o soy una cosa inmortal. En el melanc\u00f3lico no ocurre nada de eso, y sin embargo igual se dice que es una psicosis, tal es as\u00ed que se dice que es una psicosis, a pesar de que \u00faltimamente se la est\u00e1 tratando de colocar en otro rango, es una psicosis en tanto el sujeto puede llegar a agredirse de tal manera que a veces consigue suicidarse, es decir, que hay una alteraci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>tal de las relaciones ps\u00edquicas del sujeto, que puede en el castigo, en el autorreproche, llegar a matarse; ahora bien, \u00bfc\u00f3mo es posible, dice Freud, que el yo maltrate al yo? entonces Freud dice, no hay tal suicidio, porque no es posible, hay asesinato, el yo es tomado por el yo como un objeto.<\/p>\n\n\n\n<p>El yo es tomado por el yo como un objeto, entonces se suicida, es decir, que en realidad no hay tal suicidio, hay un asesinato. Pich\u00f3n &nbsp;Rivi\u00e9re en el a\u00f1o 64, en el mismo a\u00f1o que exist\u00eda s\u00f3lo en Nueva York un servicio de urgencias psiqui\u00e1tricas, es decir, urgencias para el suicidio, tel\u00e9fono nocturno, Pich\u00f3n Rivi\u00e9re, aconsejaba para disminuir la tasa de suicidio, preguntarles a los que llamaban que si se quer\u00edan suicidar, o a qui\u00e9n quer\u00edan matar, directamente. Esta pregunta, claramente lo llevaba al sujeto a preguntarse si ese autorreproche era para su propio yo, o si ese autorreproche coincid\u00eda con la persona que supuestamente a ellos les hab\u00eda abandonado, digo supuestamente porque el melanc\u00f3lico aunque sepa a qui\u00e9n perdi\u00f3, no sabe lo que perdi\u00f3, y naturalmente no sabe ni siquiera a qui\u00e9n perdi\u00f3, pero si llegara a saber a qui\u00e9n perdi\u00f3, lo que no sabe, lo que permanece inconsciente en \u00e9l, inversamente a lo que le ocurre en el duelo, es qu\u00e9 cosa ha perdido el sujeto que le ha producido esa enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>El duelo tiene que ver con una p\u00e9rdida real, objeto o ideal, pero real. La melancol\u00eda ten\u00eda que ver con un objeto inconsciente que se perd\u00eda, del orden de lo sexual y la tristeza, a mi entender, tiene que ver con un borde que est\u00e1 puesto exactamente al lado de la pregunta del psic\u00f3tico, pero nada m\u00e1s, que este sentimiento de tristeza es aquel que dice: soy mortal, y en lugar de entrar en el duelo, en la melancol\u00eda, en la tonter\u00eda, en la estupidez, en el culo, en el dolor de espaldas, entra en la creaci\u00f3n; soy mortal, despu\u00e9s de esa frase viene la tristeza, pero la tristeza no es ni el duelo, ni la melancol\u00eda, ni ning\u00fan tipo de enfermedad, es la comprensi\u00f3n del sujeto humano que se sabe un perfecto animal, una perfecta bestia, que tiene que reproducirse por sexuaci\u00f3n, masculino y femenino y que eso no corresponde a ning\u00fan tipo de ser humano sino que corresponde a un tipo de ser universal, de especie, es decir, nos amamos para aparearnos, nos amamos para reproducirnos, como los caballos, las vacas.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdadera libertad sexual, hago par\u00e9ntesis, no es que me acueste con varias personas, o que cambie de sexo, o que me corte una oreja, eso no es libertad sexual; libertad sexual en realidad en este siglo, fue para la mujer para la \u00fanica que hubo libertad sexual, quiere decir, follar si ustedes quieren; aunque tambi\u00e9n podr\u00eda ser tocar la guitarra, sin que esto tenga que ver con la reproducci\u00f3n. Evidentemente en este siglo se ha liberado a la mujer un tanto, un poco, algo de su sexualidad, en el sentido de que las t\u00e9cnicas modernas le permiten a la mujer tener una distancia de lo que en ella era toda su sexualidad, que era reproducirse en el ser familia.<\/p>\n\n\n\n<p>Plantea el problema de las identificaciones, hab\u00edamos dicho que en la melancol\u00eda el castigo al propio yo, plantea a Freud el problema de la identificaci\u00f3n. En el texto Freud se da cuenta que el autorreproche de la se\u00f1ora que cuando llega el marido le dice: \u201csoy una in\u00fatil, querido, soy una in\u00fatil\u201d, Freud dice, le est\u00e1 diciendo al marido que es un impotente. Autorreproche, pero no a ella, sino a algo que en ella hay del otro, autorreproche, pero no a algo, sino a algo que hay en el yo que es del objeto. Entonces esta noche cuando lleguen a sus casas y la pareja les diga que tonto soy, ustedes inmediatamente saben, les est\u00e1n diciendo que son unos tontos. Cuando llegamos a la consulta y viene el paciente y dice: soy un hijo de puta, enseguida el psicoanalista tiene que pensar que el hijo de puta es el psicoanalista y que el paciente se lo est\u00e1 diciendo de esa manera tan peculiar, que mediante el proceso de identificaci\u00f3n, que en la transferencia es el proceso por excelencia, que sin llegar a ser patol\u00f3gico, es sobre la identificaci\u00f3n que se van vertiendo ciertos aspectos transferenciales.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo, todo lo que diga: soy un degenerado\u2026 piensa que uno es un degenerado, que est\u00e1 pervirtiendo el sentido. No s\u00f3lo en la consulta, tambi\u00e9n en la clase, cuando uno da clase, vienen los alumnos: no estudi\u00e9 nada y no puedo comprender, est\u00e1n hablando de que el profesor informa de mala manera, que no les gusta el profesor.<\/p>\n\n\n\n<p>Freud se hace una pregunta muy interesante, por ejemplo: uno puede llegar a pensar que es una proyecci\u00f3n, pero Freud dice, uno tiene cierta decencia social. A pesar de haberse dado cuenta de que<\/p>\n\n\n\n<p>es una porquer\u00eda, no puede andar diciendo en todos los lados: soy una porquer\u00eda. Tengo un caso que me cont\u00f3 el director de cl\u00ednica: el director de una cl\u00ednica llama a la cl\u00ednica y lo recibe el terapeuta joven de guardia y le dice al director: \u201cs\u00ed, estoy aqu\u00ed haciendo mis cosas\u201d. Entonces el director de cl\u00ednica viene y se pregunta: pero \u201c\u00a1qu\u00e9 barbaridad!, me dijo directamente que estaba en falta, yo soy el jefe, me dijo a m\u00ed que estaba haciendo mal, cuando era por tel\u00e9fono y me pod\u00eda haber enga\u00f1ado, \u00bfpor qu\u00e9 no me enga\u00f1\u00f3? Se puede tomar una medida disciplinaria\u201d. Hoy estamos viendo que eso es melancol\u00eda, el sujeto ese dice: \u201cyo aqu\u00ed estoy trabajando y no como ustedes los jefes que s\u00f3lo vienen aqu\u00ed a hacer sus cosas\u201d. Esto es todo lo que est\u00e1 diciendo, porque uno no le puede decir a la gente a la cara: soy impotente. En todo caso que lo descubran, que lo lleven a una situaci\u00f3n \u00edntima y entonces en la intimidad le digo. Bueno, llegar\u00e1s hasta aqu\u00ed, pero ahora no puedo pronunciar la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Si ando haciendo vanagloria de los defectos, Freud dice: vamos a investigar, a ver qu\u00e9 caracter\u00edsticas tiene este autorreproche. Freud en la investigaci\u00f3n se da cuenta que los autorreproches m\u00e1s fuertes no coinciden con el sujeto, es decir, que los autorreproches, por ejemplo, el tipo dice: no he podido psicoanalizar a mi mam\u00e1, no se da cuenta que no es que \u00e9l tenga que psicoanalizar a la mam\u00e1, que el que no sabe psicoanalizar es otro. Viene una chica y dice: \u201choy no tuve erecci\u00f3n Dr.\u201d, se ve impotente. \u00bfSe dan cuenta? esa mujer no est\u00e1 hablando de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Viene un chico y dice: \u201ctodav\u00eda no me vino la menstruaci\u00f3n\u201d; uno se da cuenta. Pongo los ejemplos m\u00e1s groseros para que ustedes se den cuenta. Es un proceso en donde Freud se daba cuenta de que el autorreproche era para algo, pero no era para las caracter\u00edsticas del sujeto. Por ejemplo, en el caso de: \u201cno he podido psicoanalizar a mi mam\u00e1\u201d, coincid\u00edan con las caracter\u00edsticas del psicoanalista, es decir, coincid\u00edan con las caracter\u00edsticas de la persona que me abandon\u00f3, que los autorreproches es, en realidad, el modo en que yo descargaba mi sadismo por no haber tolerado ser abandonado. Es decir, que cuando el objeto me abandona pierdo una parte de mi yo y produzco una identificaci\u00f3n con el objeto perdido, ahora el objeto perdido en m\u00ed, yo lo maltrato hasta desintegrarlo. Vaya a saber si el c\u00e1ncer no tiene que ver con una especie de melancol\u00eda, en el sentido de que toda una parte de mi yo la desintegro, pero no al yo, sino a lo que en \u00e9l est\u00e1 del otro, es decir, a lo que en mi yo est\u00e1 perdido por medio de la identificaci\u00f3n con el objeto perdido. Por ejemplo, no todos los objetos perdidos ni todos los objetos mentirosos, ni todos los familiares que se mueren producen melancol\u00eda, es decir, uno se puede preguntar por qu\u00e9 esta mujer a los cuarenta a\u00f1os si se le muri\u00f3 el pap\u00e1 a los veinte, el hermanito &nbsp;a los diecisiete, el novio que ten\u00eda se fue a la guerra y no volvi\u00f3\u2026 \u00bfpor qu\u00e9 a los cuarenta a\u00f1os cuando perdi\u00f3 un escapulario? \u00bfPor qu\u00e9 frente a la p\u00e9rdida de un objeto m\u00ednimo hizo la melancol\u00eda y frente a grandes p\u00e9rdidas, en la realidad, no?<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces podr\u00edamos decir que el objeto perdido que me sumerge en la melancol\u00eda, es aquel que al desprenderse de m\u00ed, me saca de la posici\u00f3n en donde yo lo completaba al objeto, de tal manera que era lo que a \u00e9l le faltaba, es decir, si yo puedo decir que yo soy la falta del otro, entonces si el otro me abandona ahora yo caigo en la melancol\u00eda. Ejemplo: se puede decir que Menassa padece un estado melanc\u00f3lico cr\u00f3nico desde que se fue de su pa\u00eds, en tanto \u00e9l ten\u00eda fantas\u00edas en su juventud de ser lo que le faltaba a su pa\u00eds para ser un gran pa\u00eds, evidentemente \u00e9l al irse de su pa\u00eds perdi\u00f3 definitivamente la posibilidad \u00e9sa. Jam\u00e1s podr\u00e1 en un pa\u00eds extranjero ser lo que le faltaba a ese pa\u00eds para ser grandioso, por lo tanto ha habido una verdadera p\u00e9rdida definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Pierdo a mi madre, pero en el lugar de un objeto, no en el lugar donde mi madre me somete a las pulsiones sociales y me larga al mundo, sino aquella madre donde yo era su falta, es decir, donde yo la completaba, en la relaci\u00f3n narcis\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" width=\"526\" height=\"786\" src=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/448723288_867932035352093_8041465728378126835_n.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-693\" srcset=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/448723288_867932035352093_8041465728378126835_n.jpg 526w, https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/448723288_867932035352093_8041465728378126835_n-201x300.jpg 201w\" sizes=\"(max-width: 526px) 100vw, 526px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\"><strong><em>Tomado del libro: FREUD Y LACAN -hablados- 2<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\"><strong><em>MIGUEL OSCAR MENASSA<\/em><\/strong><strong><em><br><\/em><\/strong><strong><em>Editorial Grupo Cero<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:81px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DUELO Y MELANCOLIAConclusiones del 88 I Hoy nos toca hablar de Duelo y Melancol\u00eda. Habr\u00e1 que decir que hablar de melancol\u00eda, siempre es hablar de uno, porque el que m\u00e1s o el que menos, ha perdido un objeto amoroso en su vida, o un ideal o un sue\u00f1o, o ha tenido que cambiar de ciudad, de pa\u00eds, de familia\u2026 En todas estas situaciones se corre el peligro de producir una melancol\u00eda; es verdad que hay que hacerse una pregunta con respecto al objeto perdido en tanto hay un tango que expresa muy bien la melancol\u00eda y que no habla del objeto perdido, sino que dice: \u201ctengo los brazos ca\u00eddos, quebrada la voluntad, arrumbado sin dar un paso, quiero morirme yo, \u00bfpor qu\u00e9?, porque me has mentido\u201d, es decir, que el estado de lo melanc\u00f3lico puede desencadenarse, no s\u00f3lo frente a la p\u00e9rdida del objeto, sino tambi\u00e9n frente a la no&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":691,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[20],"tags":[39,44,80,31,47,34,26,46],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/690"}],"collection":[{"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=690"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/690\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":694,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/690\/revisions\/694"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/691"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=690"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=690"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=690"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}