{"id":750,"date":"2024-10-15T17:00:23","date_gmt":"2024-10-15T15:00:23","guid":{"rendered":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/?p=750"},"modified":"2024-10-15T17:00:24","modified_gmt":"2024-10-15T15:00:24","slug":"miss-lucy-r-historiales-clinicos-de-freud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/miss-lucy-r-historiales-clinicos-de-freud\/","title":{"rendered":"MISS LUCY R. HISTORIALES CLINICOS DE FREUD"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-text-align-center\"><strong>MISS LUCY R.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center\"><strong>HISTORIALES CLINICOS DE FREUD<\/strong><strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>30 a\u00f1os &#8211; 1892<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\"><strong><em>Condici\u00f3n indispensable para la adquisici\u00f3n de la histeria es que entre el yo y una representaci\u00f3n surja una relaci\u00f3n de incompatibilidad. El yo se va a querer desligar de esa incompatibilidad con mecanismos, la forma de defensa histerica consiste en la conversi\u00f3n de la excitaci\u00f3n en una inervaci\u00f3n som\u00e1tica, consiguiendo as\u00ed que la representaci\u00f3n insoportable sea expulsada de la conciencia del yo, la cual acoge en su lugar, la reminiscencia som\u00e1tica nacida por conversi\u00f3n y el afecto la hace padecer. <\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>A finales de 1892, viene derivada a la consulta una joven paciente tratada por un m\u00e9dico amigo de una rinitis supurada cr\u00f3nica. La cronicidad era debida a una caries del etmoides. Se le hab\u00edan sumado en los \u00faltimos d\u00edas s\u00edntomas que no se le pod\u00edan atribuir a esta afecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Habiendo perdido por completo el olfato, la paciente se sent\u00eda perseguida por una o dos sensaciones olorosas de caracter subjetivo, ademas se sentia deprimida, fatigada, con pesadez de cabeza, hab\u00eda perdido el apetito y no se sent\u00eda capaz de llevar a cabo actividad alguna.<\/p>\n\n\n\n<p>Era de nacionalidad inglesa y ejerc\u00eda funciones de institutriz en la casa del director de una f\u00e1brica. Su constituci\u00f3n era delicada, de pigmentaci\u00f3n muy pobre y gozaba de salud normal, salvo la afecci\u00f3n nasal.<\/p>\n\n\n\n<p>Como s\u00edntoma hist\u00e9rico presentaba una clara analgesia general, teniendo el tacto conservado. El interior de la nariz estaba totalmente analgesico y sin reflejos, pero sensible al tacto. Las sensaciones olfativas estaban anuladas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llega a la consulta, el catarro nasal supurado estaba en franca mejor\u00eda. El cuadro en general ten\u00eda las caracter\u00edsticas de la histeria y lo m\u00e1s importante a considerar ser\u00eda que las sensaciones olfativas de car\u00e1cter subjetivo, mostraban una especializaci\u00f3n que tendr\u00eda que ligarse a un origen real. El olor que se le aparec\u00eda alucinatoriamente fue definido por ella como olor a harina quemada.<\/p>\n\n\n\n<p>Freud deduce que este olor tendr\u00eda que ser el que habr\u00eda reinado en la ocasi\u00f3n del suceso traum\u00e1tico. La elecci\u00f3n del olfato se apoyaba en su afecci\u00f3n nasal que la llevaba a darle suma importancia a todo lo que se relacionaba con la nariz. El punto de partida para la investigaci\u00f3n de este caso, queda fijado a este olor a harina quemada y las sesiones se realizar\u00e1n con cierta irregularidad debido a problemas de horarios de la paciente, con sesiones que se cortaban en un punto que luego ser\u00eda retomado en la pr\u00f3xima sesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La novedad ser\u00eda que Miss Lucy no ca\u00eda en estado de sonambulismo al intentar con ella la hipnosis, motivo por el cual Freud renuncia al mismo llevandose a cabo todo el an\u00e1lisis en un estado que se diferenciaba muy poco del estado normal. El entusiasmo de la \u00e9poca estaba puesto en la terapia hipn\u00f3tica que era considerada como la m\u00e1s poderosa de todas, pero en la pr\u00e1ctica este resultado de suma eficiencia, le era a Freud dif\u00edcil de conseguir y se le plante\u00f3 de esta manera la disyuntiva entre abandonar el metodo catartico o aplicarlo igual, fuera del estado de sonambulismo, despreocupandose de conseguir el grado de hipnosis que correspond\u00eda a estados de catalepsia o sonambulismo, porque se dio cuenta que no influian demasiado en la reanimaci\u00f3n de recuerdos olvidados en la medida en que eran necesarios, y que la insistencia con los pacientes despertaba en ellos siempre un grado de resistencia que no lo beneficiaba, porque disminu\u00eda la confianza que el paciente ten\u00eda puesta en \u00e9l, y que tan necesaria era para su labor ps\u00edquica, que era lo realmente importante.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues que en aquellos casos donde en la primera tentativa no lograba el estado de sonambulismo o determinado grado de hipnosis, abandonaba este m\u00e9todo y exig\u00eda tan s\u00f3lo la \u201cconcentraci\u00f3n\u201d, y como medio para conseguirla, ordenaba a la paciente que se tendiese en el div\u00e1n y cerrase los ojos. Pero al renunciar al sonambulismo renunciaba tambi\u00e9n a ese grado de ampliaci\u00f3n de la conciencia, por la cual los enfermos dispon\u00edan de ciertos recuerdos y reconoc\u00edan ciertas &nbsp;conexiones, inexistentes al parecer en su estado normal de conciencia, y por lo tanto no llegar, este era su temor, a acceder a las causas que determinaban los s\u00edntomas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero este obst\u00e1culo fue salvado por el recuerdo de la experiencia de Bernheim quien demostr\u00f3 que las reminiscencias del sonambulismo, s\u00f3lo aparentemente se hallan olvidadas en el estado de vigilia y que frente a la negativa de los pacientes a recordar, este les colocaba la mano en la frente como para ayudar a concentrar sus pensamientos, asegurando que iba a recordar todo enseguida, y con este procedimiento consegu\u00eda que le relatase todo aquello que en el estado de sonambulismo parec\u00eda no haber advertido, ni saber en el estado de vigilia.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces Freud adopta este m\u00e9todo y cuando con la paciente llegaba al punto donde &nbsp;&nbsp;\u00e9sta le dec\u00eda: \u201cno lo se\u201d, usaba el procedimiento de colocar una mano sobre la frente enferma, o tomar la cabeza entre sus manos dici\u00e9ndole: \u201cla presi\u00f3n de mi mano despertara en Ud. el recuerdo buscado, en el momento en que las aparte de su cabeza, Ud. recordar\u00e1\u201d. Sorprendido \u00e9l mismo por los resultados obtenidos de esta manera, comienza a pensar que los pacientes seguramente hab\u00edan tenido conocimiento de lo buscado, pero que lo hab\u00edan rechazado, no reconociendolos como tal. Y agrega un comentario que m\u00e1s tarde lo va llevar a definir la censura, diciendo que en estos casos, los pacientes no hab\u00edan aprendido a dejar en reposo su facultad cr\u00edtica y hab\u00edan rechazado el recuerdo emergente, consider\u00e1ndolos inaprovechables y creyendo que se trataba de elementos extra\u00f1os al tema tratado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es entonces que se independiza del efecto hipn\u00f3tico y comienza a considerar el olvido de recuerdos, afirmando que con frecuencia este olvido es voluntario, y que nunca se olvida totalmente. En este momento comienza a experimentar con el olvido de nombres, fechas, d\u00edas, a\u00f1os, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo a miss Lucy, la tenemos entonces tendida en el div\u00e1n, en estado ligero de influjo, con los ojos cerrados, expresi\u00f3n casi r\u00edgida, e inmovilidad casi completa, escuchando que Freud le preguntaba si sab\u00eda en qu\u00e9 ocasi\u00f3n advirti\u00f3 por primera vez el olor a harina quemada. Y ah\u00ed comienza la historia:<\/p>\n\n\n\n<p>Fue hace dos meses, dos d\u00edas antes de mi cumpleanos, me hallaba con las ni\u00f1as de las que soy institutriz en el cuarto y jug\u00e1bamos a hacer una comidita en el hornillo, cuando el cartero trae una carta, que deduje por la letra y el sello, de mi madre, que las ni\u00f1as me la arrebatan diciendo que seguramente es una felicitacion de cumpleanos, y que me la van a entregar el dia de mi cumpleanos. Mientras jugaban as\u00ed, dando vueltas alrededor mio, se difundi\u00f3 por el cuarto un fuerte olor a harina quemada que proced\u00eda de la cocinita que hab\u00edan dejado olvidada. Desde ese entonces el olor no la abandonara y se har\u00e1 m\u00e1s intenso cuando seg\u00fan ella est\u00e1 m\u00e1s excitada.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed a instancias de Freud, que no deja de preguntarle, comienza a desarrollarse un di\u00e1logo que va pasando por las siguientes frases: \u201cMe impresion\u00f3 el cari\u00f1o que las ni\u00f1as me demostraron en aquella ocasi\u00f3n\u201d. \u201cMi posici\u00f3n en la casa era un tanto dif\u00edcil; el ama de llaves, la cocinera, y la institutriz francesa hab\u00edan armado una trama y le fueron a contar al abuelo de las ni\u00f1as cosas en contra de mi, y cuando acud\u00ed a \u00e9l y al padre de las ni\u00f1as, no encontr\u00e9 el apoyo que buscaba y present\u00e9 mi dimisi\u00f3n\u201d. A pedido del padre de las ni\u00f1as, es invitada a reflexionar durante las dos semanas pr\u00f3ximas, y decide quedarse. Y a pedido de Freud que con sus preguntas la instiga a seguir asociando, arma la trama de la historia de sus deseos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella hab\u00eda prometido a la madre de las ni\u00f1as de la que era medio pariente, cuidarlas hasta el final. Cuando llega la carta de la madre, recuerda esta promesa y el conflicto se define por sus sentimientos encontrados, ganas de quedarse y de irse, que se ligan al olor que sal\u00eda de la cocinilla, quedando enlazado como s\u00edmbolo del trauma dado por el conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>El conflicto de los afectos hab\u00eda elevado el momento a la categor\u00eda de trauma y la sensaci\u00f3n olfativa era su s\u00edmbolo. La elecci\u00f3n del olfato fue debido a la afecci\u00f3n nasal de la sujeto, d\u00e1ndole aqu\u00ed al \u00f3rgano la calidad de zona erogeneizada, ya que dice Freud: \u201cEn su excitaci\u00f3n durante la escena descrita, percibi\u00f3 sin embargo el olor a harina quemada, el cual venci\u00f3 su anosmia, org\u00e1nicamente motivada\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>De todas maneras no se da por satisfecho y se pregunta porqu\u00e9 todo esto no se hab\u00eda desarrollado dentro de los l\u00edmites de la vida ps\u00edquica normal y porque la conversi\u00f3n. De la experiencia de observaciones de casos anteriores, ya hab\u00eda sacado Freud algunas conclusiones, por ejemplo, sab\u00eda que en los casos de histeria hab\u00eda una condici\u00f3n previa que deb\u00eda cumplirse, la de que una representaci\u00f3n sea expulsada voluntariamente de la conciencia, oprimida, y excluida de elaboraci\u00f3n asociativa.<\/p>\n\n\n\n<p>La magnitud de excitaci\u00f3n que no puede entrar en asociaci\u00f3n ps\u00edquica, encuentra el camino equivocado que conduce a la inervaci\u00f3n som\u00e1tica. La representaci\u00f3n reprimida se venga haci\u00e9ndose pat\u00f3gena. Pero le falta incluir en esta concepci\u00f3n de la conversi\u00f3n un elemento m\u00e1s que deb\u00eda existir siempre entre las premisas del trauma, y aqu\u00ed Freud comienza a delinear todo lo que ser\u00e1 m\u00e1s tarde la maternidad del inconsciente, la sexualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces con toda valent\u00eda, como \u00e9l dice, le comunica a la paciente: \u201cNo creo que sea el cari\u00f1o por las ni\u00f1as, usted est\u00e1 enamorada del padre y teme que descubran sus ilusiones y se burlen\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Vencida esta resistencia ella responde que s\u00ed, que era as\u00ed, pero que ella no lo sab\u00eda o m\u00e1s bien no quer\u00eda saberlo. El buen trato y una conversaci\u00f3n sobre las hijas, donde los ojos de \u00e9l reflejaban un singular enternecimiento, dieron lugar a sus sentimientos amorosos, que por otra parte eran rechazados, porque ella era pobre y \u00e9l un hombre rico y de familia &nbsp;distinguida.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue solo ese instante de la mirada lo que provoc\u00f3 su amor por \u00e9l, y as\u00ed fue que en el an\u00e1lisis estuvo de acuerdo en coincidir que esa mirada fue en relaci\u00f3n al recuerdo de su esposa muerta y lleg\u00f3 a convencerse de lo imposible de esta relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De todas maneras esta aceptaci\u00f3n, no termin\u00f3 con el s\u00edntoma y su mejor\u00eda fue leve, las quejas y la represi\u00f3n continuaron, as\u00ed como persist\u00eda cuando estaba muy excitada el olor a harina quemada. La persistencia de este s\u00edmbolo le hizo suponer a Freud que no solo integraba la escena fundamental relatada, sino tambi\u00e9n que integraba a otros peque\u00f1os traumas secundarios, y entonces comienza a investigar todo aquello que ten\u00eda relaci\u00f3n con la escena de la harina, los disgustos dom\u00e9sticos de esta mujer, la conducta del abuelo, etc. hasta que la sensaci\u00f3n olfativa solo ocurre raramente.<\/p>\n\n\n\n<p>Levantado el s\u00edntoma ocurre una interrupci\u00f3n larga del tratamiento porque en ese momento hay un recrudecimiento de la afecci\u00f3n nasal y all\u00ed es cuando le descubren una caries etmoides. Despu\u00e9s de la interrupci\u00f3n retoma el tratamiento ya habi\u00e9ndose reconciliado con todos los integrantes de la casa, habiendo desaparecido el olor a harina quemada y siendo este sustituido por el olor a humo de tabaco, que si bien exist\u00eda antes, estaba oculto por el anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto Freud se da cuenta que tropieza con el inconveniente de toda terapia sintom\u00e1tica, aquel que es el de no suprimir el s\u00edntoma, sino que otro ocupe su lugar. Es aqu\u00ed cuando de com\u00fan acuerdo deciden continuar el tratamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Comienza por lo tanto otro giro de asociaciones con respecto al humo del tabaco que fumaban los se\u00f1ores cuando ven\u00edan de visita a la casa y dos acontecimientos protagonizados por las visitas van a determinar la escena temida, que tendr\u00e1 que ver con la posibilidad de la p\u00e9rdida del amor del hombre del cual se hab\u00eda enamorado.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera escena es recordada por ella y se trata de del enojo del padre de las ni\u00f1as frente al contador, cuando este besa en los labios a las ni\u00f1as, cosa que a \u00e9l le disgusta y que le hace gritar con violencia: \u201cNo bese Ud. a las ni\u00f1as\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda escena que recuerda bajo la presi\u00f3n de la mano de Freud sobre la frente, es en realidad la que estaba reprimida, la primera, la que constituy\u00f3 el trauma verdaderamente eficaz y la que prest\u00f3 a la escena desarrollada con el jefe de contabilidad, su eficacia traum\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta primera escena, es una se\u00f1ora la que besa a las ni\u00f1as en la boca, y el grito del padre va dirigido a la institutriz junto con la amenaza de que si se volviese a repetir, ella ser\u00eda la \u00fanica responsable y que entonces el no confiaria mas en ella, encomendandole a otra persona el cuidado de las ni\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta amenaza cay\u00f3 en el momento de mayor enamoramiento y tuvo por lo tanto, un efecto muy doloroso para ella, es decir traum\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>El reconocimiento de su amor imposible la alivio, y si bien no dejo de amarlo en silencio, dej\u00f3 de atormentarse, recuper\u00f3 su bienestar y la sensibilidad y los reflejos hab\u00edan retornado casi por completo. La paciente distingu\u00eda ya los diferentes olores, aunque con cierta inseguridad y solo cuando eran muy intensos. Freud atribuye este grado de anosmia remanente a la afecci\u00f3n nasal de la sujeto. El tratamiento dur\u00f3 9 meses, cuatro meses despu\u00e9s se encuentra con ella que dice sentirse bien y no haber vuelto a experimentar trastorno alguno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><\/strong><strong>Epicrisis:<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Condici\u00f3n indispensable para la adquisici\u00f3n de la histeria es que entre el yo y una representaci\u00f3n surja una relaci\u00f3n de incompatibilidad. El yo se va a querer desligar de esa incompatibilidad con mecanismos, la forma de defensa histerica consiste en la conversi\u00f3n de la excitaci\u00f3n en una inervaci\u00f3n som\u00e1tica, consiguiendose asi que la representaci\u00f3n insoportable sea expulsada de la conciencia del yo, la cual acoge en su lugar, la reminiscencia som\u00e1tica nacida por conversi\u00f3n y el afecto la hace padecer. En este caso el padecimiento es olfativo, afecto que se liga de manera poco clara a tales reminiscencias. La situaci\u00f3n queda as\u00ed inmodificable, dado que la contradicci\u00f3n que hubiera exigido la derivaci\u00f3n del afecto, ha sido suprimida por medio de la represi\u00f3n y la conversi\u00f3n. De este modo el mecanismo que crea la histeria constituye por un lado, un acto de vacilaci\u00f3n moral, y por otro, un dispositivo protector puesto al alcance del yo, y agrega que una mayor medida de valor moral hubiera sido ventajosa para el sujeto.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;A continuaci\u00f3n y de una manera que nos deja ver la simpleza de sus construcciones, va a describir el mecanismo de la represi\u00f3n secundaria cuando dice: \u201cel verdadero momento traum\u00e1tico es aquel en que llega la contradicci\u00f3n al yo, y este decide el extra\u00f1amiento de la representaci\u00f3n contradictoria que no es destruida sino mandada a lo inconsciente. Una vez desarrollado este proceso, queda constituido un n\u00f3dulo o n\u00facleo de cristalizaci\u00f3n para la formaci\u00f3n de un grupo ps\u00edquico del yo, n\u00facleo en derredor del cual se re\u00fane despu\u00e9s todo aquello que habr\u00eda de tener como premisa la aceptaci\u00f3n de la representaci\u00f3n incompatible\u201d. La disociaci\u00f3n de la conciencia, es en este caso de histeria adquirida, voluntaria e intencionada, o por lo menos iniciada en un acto de voluntad. Aunque en realidad lo que quisiera el sujeto es diferente, \u00e9l quiere suprimirla y lo \u00fanico que logra es que devenga inconsciente, es decir aislarla ps\u00edquicamente.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n marca las dos escenas como si estuviese esbozando lo que m\u00e1s tarde Lacan llamar\u00e1 S1 y S2. Diciendo: los s\u00edntomas hist\u00e9ricos surgieron m\u00e1s tarde, no con la primera escena sino en momentos que podemos calificar de auxiliares, y que se caracterizan por el hecho de que en ellos confluyen temporalmente los dos grupos ps\u00edquicos separados, como sucede en la conciencia ampliada del sonambulismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero de estos momentos en que tuvo efecto la conversi\u00f3n, fue para Lucy la escena cuando el contador quiso besar a las ni\u00f1as. En este punto entr\u00f3 en juego el recuerdo traum\u00e1tico, y la sujeto se condujo como si no hubiese rechazado de s\u00ed todo lo que se refer\u00eda a su inclinaci\u00f3n hacia el padre de las ni\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo momento auxiliar , repite el mecanismo del primero. Una intensa impresi\u00f3n restablece pasajeramente la unidad de la conciencia, y la conversi\u00f3n sigue el mismo camino que se abri\u00f3 ante ella la primera vez.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs muy interesante comprobar, agrega, que el s\u00edntoma surgido en segundo lugar encubre al primero, de manera que este no es sentido claramente hasta despu\u00e9s de suprimido aquel. Tambi\u00e9n me parece digna de atenci\u00f3n la inversi\u00f3n del orden cronol\u00f3gico, a la cual nos vemos obligados a adaptar el an\u00e1lisis. En toda una serie de casos me ha sucedido as\u00ed, que los s\u00edntomas posteriores surgidos encubrian a los primeros y s\u00f3lo el \u00faltimo hasta el cual penetr\u00f3 el an\u00e1lisis es el que conten\u00eda la clave de la totalidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\"><strong><em>Miguel Oscar Menassa<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\"><strong><em>FREUD Y LACAN -hablados- 4<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\"><strong><em>Editorial Grupo Cero<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISS LUCY R. HISTORIALES CLINICOS DE FREUD 30 a\u00f1os &#8211; 1892 Condici\u00f3n indispensable para la adquisici\u00f3n de la histeria es que entre el yo y una representaci\u00f3n surja una relaci\u00f3n de incompatibilidad. El yo se va a querer desligar de esa incompatibilidad con mecanismos, la forma de defensa histerica consiste en la conversi\u00f3n de la excitaci\u00f3n en una inervaci\u00f3n som\u00e1tica, consiguiendo as\u00ed que la representaci\u00f3n insoportable sea expulsada de la conciencia del yo, la cual acoge en su lugar, la reminiscencia som\u00e1tica nacida por conversi\u00f3n y el afecto la hace padecer. A finales de 1892, viene derivada a la consulta una joven paciente tratada por un m\u00e9dico amigo de una rinitis supurada cr\u00f3nica. La cronicidad era debida a una caries del etmoides. Se le hab\u00edan sumado en los \u00faltimos d\u00edas s\u00edntomas que no se le pod\u00edan atribuir a esta afecci\u00f3n. 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