{"id":753,"date":"2024-10-22T11:00:00","date_gmt":"2024-10-22T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/?p=753"},"modified":"2024-10-21T17:15:51","modified_gmt":"2024-10-21T15:15:51","slug":"historiales-clinicos-de-freud-catalina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/historiales-clinicos-de-freud-catalina\/","title":{"rendered":"Historiales Cl\u00ednicos de Freud: CATALINA"},"content":{"rendered":"\n<h1><strong>Historiales Cl\u00ednicos de Freud<\/strong>: <strong>CATALINA<\/strong><\/h1>\n\n\n\n<p><strong>18 a\u00f1os &#8211; 189\u2026<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large\"><p><strong><em>\u201cOtra peculiaridad de este caso, que por otra parte nos era ya conocida, es que la conversi\u00f3n, o sea la creaci\u00f3n de fen\u00f3menos hist\u00e9ricos, no se desarrolla inmediatamente despu\u00e9s del trauma, sino despu\u00e9s de un intervalo de incubaci\u00f3n. Charcot daba a este intervalo el nombre de &#8220;\u00e9poca de elaboraci\u00f3n ps\u00edquica\u201d.<\/em><\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Se hallaba Freud descansando en unas vacaciones de 189\u2026, cuando es interrumpido por una pregunta que ven\u00eda de una joven que por la apariencia no deb\u00eda ser una criada, sino m\u00e1s bien una hija o pariente de la due\u00f1a de la posada donde estaba. Una joven de 18 a\u00f1os que lo interrogaba sobre su identidad, que ella hab\u00eda desplazado hacia el ser m\u00e9dico.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfEl se\u00f1or es m\u00e9dico, verdad?\u201d, es lo que va a iniciar el recorrido de estas conversaciones que distraer\u00e1n a Freud de su estado contemplativo y lo llevar\u00e1n una vez m\u00e1s al encuentro del camino de sus preocupaciones. De esta manera comienza el interrogatorio a dos mil metros de altura, para terminar de convencerlo de que la sexualidad definir\u00e1 la est\u00e9tica de los cuerpos y la \u00e9tica de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Si\u00e9ntese y cu\u00e9nteme lo que le pasa. Y la joven comenzar\u00e1 ayudada por el con la descripci\u00f3n de los s\u00edntomas que la aquejan: \u201cMe cuesta trabajo respirar, a veces me parece que me voy a ahogar,siento un peso en los ojos y en la frente, me zumba la cabeza, me mareo, siento que me voy a caer, a veces me late la cabeza como si fuera a saltarseme, creo siempre que me voy a morir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De lo que Freud deduce que estos ataques de histeria ten\u00edan como contenido la angustia. A la pregunta de si ve\u00eda algo cuando le daban esos ataques la joven responde que s\u00ed, que siempre ve\u00eda una cara horrorosa que la miraba con ojos terribles, cara a la cual no reconoce.<\/p>\n\n\n\n<p>La angustia -dice Freud- se me hab\u00eda revelado muchas veces, trat\u00e1ndose de sujetos femeninos j\u00f3venes, como una consecuencia de horror que acomete a un esp\u00edritu virginal, cuando surge por vez primera ante sus ojos el mundo de la sexualidad, y entonces arriesga una posibilidad y le dice: -Puesto que Ud. no lo sabe, voy a decirle de donde creo yo que provienen sus ataques. Hace dos a\u00f1os, poco antes de padecerlos, debi\u00f3 Ud. de ver u o\u00edr algo que la avergonz\u00f3 mucho, algo que preferir\u00eda no haber visto-. Y de esta manera es que llega la confesi\u00f3n de una escena que como en el caso anterior de Miss Lucy, va a ser encubridora de una primera, a semejanza de un contenido manifiesto y un contenido latente como en el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>La escena que ser\u00eda luego segunda pero que es la primera relatada, tiene como protagonistas al t\u00edo, marido de esa t\u00eda due\u00f1a de la posada, y a Francisca. Ella los sorprende, despu\u00e9s de una b\u00fasqueda de Francisca que era requerida por sus tareas y que no se la encontraba, en un cuarto a oscuras. Ella mirando por una ventana como a trav\u00e9s del ojo de una cerradura, espiando, ve a la tal Francisca tumbada en la cama y a su t\u00edo encima de ella. Enseguida se aparta de la ventana y tiene que apoyarse en la pared, y all\u00ed le da el primer ahogo, como los que viene padeciendo. Se le cerraron los ojos y empez\u00f3 a zumbarle la cabeza como si fuera a rompersele.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Aunque por su corta edad y su falta de informaci\u00f3n no comprendi\u00f3 nada de lo que all\u00ed pasaba, el susto fue tan grande que olvido todo, por lo que Freud llega a decir que el afecto por s\u00ed mismo crea un estado hipnoide, cuyos productos quedan excluidos del comercio asociativo con la conciencia del yo. Por lo tanto el intento ser\u00e1 ligar el afecto a la visi\u00f3n horrorosa que se le presentaba como alucinaci\u00f3n. Sin poder asociar nada con respecto a esta visi\u00f3n, contin\u00faa el relato diciendo que el t\u00edo y Francisca al o\u00edr probablemente alg\u00fan ruido, se levantaron. Ella sigui\u00f3 trabajando a pesar de que su malestar continuaba y los v\u00f3mitos se acentuaron tanto que estuvo en cama vomitando a cada momento durante tres d\u00edas. Freud vuelve a arriesgar: Los v\u00f3mitos significan repugnancia, as\u00ed que me hace suponer que lo que Ud. vio en la habitaci\u00f3n de su t\u00eda le produjo asco. A lo cual ella responde, si, deb\u00ed sentir asco, pero de que?<\/p>\n\n\n\n<p>Freud tampoco lo sab\u00eda, pero la invita a continuar con el relato, confiando que con seguridad se le ocurrir\u00eda precisamente lo que era preciso para el esclarecimiento del caso. Entonces descentrada de la puntualidad y dando cuenta de los desplazamientos, la sujeto contin\u00faa contando que su t\u00eda comenz\u00f3 a notar algo extra\u00f1o y la interrog\u00f3 de tal manera que tuvo que contarle lo que hab\u00eda pasado. A consecuencia de ello se iniciaron entre los c\u00f3nyuges violentas discusiones que llevaron a la esposa a separarse y llevarse a sus hijos, dejando al marido con Francisca que ya comenzaba a tener s\u00edntomas de embarazo. Al llegar aqu\u00ed para sorpresa de Freud, la joven se aparta de su relato y pasa a contarle dos series de historia que se extienden dos y tres a\u00f1os antes del suceso traum\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera serie contiene escenas donde el t\u00edo persigui\u00f3 con fines sexuales a la paciente cuando \u00e9sta contaba con 14 a\u00f1os. As\u00ed, un d\u00eda de invierno, bajaron al valle y pernoctaron en una posada. Ella se fue a dormir y el t\u00edo se qued\u00f3 bebiendo hasta tarde, cuando subi\u00f3, ella lo sinti\u00f3 entrar y luego se qued\u00f3 dormida, para despertarse de repente y sentir su cuerpo junto a ella. Ella se levant\u00f3 asustada, lo increp\u00f3 y se puso cerca de la puerta en actitud de abandonar el cuarto, de no volver \u00e9l a su cama. \u00c9l intenta convencerla de que acepte sus propuestas, que le van a gustar, pero luego se cansa y desiste y\u00e9ndose a dormir. Ella ocupa el lecho que qued\u00f3 vac\u00edo y duerme sin sobresaltos hasta la ma\u00f1ana. Sin haber reconocido el car\u00e1cter sexual de los requerimientos y enter\u00e1ndose del verdadero sentido mucho m\u00e1s tarde, ella afirma que \u00fanicamente se hab\u00eda resistido porque le resultaba desagradable ver interrumpido su sue\u00f1o y \u201cporque le parec\u00eda que aquello no estaba bien\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n Catalina cuenta otros sucesos de \u00e9pocas posteriores donde el t\u00edo borracho la hab\u00eda vuelto a agredir sexualmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Terminada esta serie de recuerdos, comienza a relatar otra que tiene que ver con aquellas ocasiones en que sospecho que entre su t\u00edo y Francisca pasaba algo. Una vez que toda la familia durmi\u00f3 en un pajar, se despert\u00f3 ella al escuchar un ruido y vio como su t\u00edo se separaba bruscamente de Francisca. Otra vez, en una posada lo sorprende a su t\u00edo yendo al encuentro de Francisca que estaba en la habitaci\u00f3n de al lado. Todo esto no despertaba en ella sospecha alguna, aunque le chocaban algunas cosas y a veces sent\u00eda un poco &nbsp;de miedo, aunque no estaba segura.<\/p>\n\n\n\n<p>Agotadas &nbsp;estas dos series de reminiscencias, la sujeto guarda silencio. Durante el relato la expresi\u00f3n de su cara fue cambiando y de la tristeza hab\u00eda pasado a una expresi\u00f3n llena de vida. Freud por su parte tambi\u00e9n fue comprendiendo a trav\u00e9s de su relato de que se trataba el caso.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la escena del descubrimiento de su t\u00edo con Francisca, llevaba la sujeto en s\u00ed dos series de impresiones que se hab\u00edan grabado en su memoria , sin que hubiera &nbsp;llegado a comprenderlas ni pudiera utilizarlas para deducir conclusi\u00f3n ninguna. Cuando vio a la pareja sorprendida en la realizaci\u00f3n &nbsp;del coito, se estableci\u00f3 en el acto el enlace de la nueva impresi\u00f3n con las dos series &nbsp;de reminiscencias, comenzando enseguida a comprenderlas y simult\u00e1neamente a defenderse de ellas. A esto sigui\u00f3 un corto periodo de incubaci\u00f3n, apareciendo luego los s\u00edntomas de conversi\u00f3n o sea los v\u00f3mitos sustitutivos de la repugnancia moral y f\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que hab\u00eda repugnado a la sujeto no hab\u00eda sido la vista de la pareja, sino un recuerdo que la misma despert\u00f3 en ella, recuerdo que era aquel de la escena nocturna en la que sinti\u00f3 el cuerpo de su t\u00edo junto al suyo.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces aqu\u00ed Freud le dice: Ya s\u00e9 lo que pens\u00f3 Ud. cuando advirti\u00f3 lo que suced\u00eda en la habitaci\u00f3n de su t\u00edo, pens\u00f3: Ahora hace con Francisca lo que quiso hacer conmigo aquella noche y luego las otras veces. Esto fue lo que le dio asco, haci\u00e9ndole recordar la sensaci\u00f3n que advirti\u00f3 al despertar por la noche y notar el cuerpo de su t\u00edo junto al suyo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella acepta y entonces Freud insiste en preguntarle que ahora que ella es mujer y no una ni\u00f1a y lo sabe todo, que parte del cuerpo de su t\u00edo fue la que sinti\u00f3 junto al suyo. Ella no da a esa pregunta una respuesta concreta, sonr\u00ede confusa y como convicta, como quien se ve obligado a reconocer que se ha llegado al n\u00f3dulo real de la cuesti\u00f3n y que no hay m\u00e1s que decir de ella. Puede suponerse, dice Freud, cu\u00e1l fue la sensaci\u00f3n del contacto que advirti\u00f3, sensaci\u00f3n que luego aprendi\u00f3 a interpretar.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esto queda aclarado el caso y s\u00f3lo resta explicar el origen de la alucinaci\u00f3n que retornaba en cada uno de sus ataques y que era una horrible cabeza que le inspiraba miedo. Y como si el di\u00e1logo hubiese ampliado su comprensi\u00f3n dice: Ya lo se, es la cabeza de mi t\u00edo, pero no como cuando lo vi en los sucesos que he contado, sino que despu\u00e9s de esto, el tio le tom\u00f3 un odio horrible y la acusaba de ser la culpable de todo lo que pasaba y del divorcio con su mujer. Cuando la ve\u00eda se pintaba en su rostro una expresi\u00f3n de c\u00f3lera y la persegu\u00eda para maltratarla, ella hu\u00eda y trataba de no encontrarse con \u00e9l. La cara que ve\u00eda siempre que le daba el ahogo, era la de su t\u00edo contra\u00edda por la c\u00f3lera.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Estas palabras le recuerdan a Freud que el primer s\u00edntoma de la histeria o sea los v\u00f3mitos, desaparecio de a poco subsistiendo el ataque de angustia con un nuevo contenido, ese ahogo y esa cara tan temida, y Freud llama a esta una histeria por reacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2><strong>Epicrisis<\/strong><strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La enferma hab\u00eda aceptado como veros\u00edmil todo lo que Freud hab\u00eda interpolado en su relato, pero no se hallaba en estado de reconocerlo como vivido realmente. Para ello, dice Freud, a mi juicio , hubiera sido necesaria la hipnosis. M\u00e1s tarde ser\u00e1 la transferencia. A continuaci\u00f3n intenta hacer un paralelo con el caso descrito anteriormente, el de Miss Lucy, como una histeria adquirida, y dice que podremos considerar &nbsp;las dos series de sucesos er\u00f3ticos como factores traum\u00e1ticos y la escena del descubrimiento de la pareja, como un factor auxiliar. En dichas series qued\u00f3 creado un contenido &nbsp;de conciencia, el cual, hall\u00e1ndose excluido de la actividad mental del yo, permanecio conservado sin modificaci\u00f3n alguna, mientras que en la escena del descubrimiento hubo una nueva impresi\u00f3n, que impuso la conexi\u00f3n asociativa de dicho grupo aislado con el yo. Aqu\u00ed la causa del aislamiento no es como en el caso de Miss Lucy, la voluntad del yo que lo rechaza, sino su ignorancia, la que impide toda elaboraci\u00f3n de las experiencias sexuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Las impresiones de la \u00e9poca pre-sexual, cuyo efecto sobre la ni\u00f1a ha sido nulo, adquieren m\u00e1s tarde, como recuerdos, poder traum\u00e1tico, cuando la sujeto adolescente o ya mujer, llega a la comprensi\u00f3n de la vida sexual.<\/p>\n\n\n\n<p>La disociaci\u00f3n de grupos ps\u00edquicos es un proceso normal en el que desarrollo de los adolescentes y frecuentemente su incorporaci\u00f3n al yo acarree perturbaciones ps\u00edquicas. Pero en este punto Freud expresa sus dudas con respecto a que la disociaci\u00f3n por repugnancia sea diferente a la disociaci\u00f3n por ignorancia, ya que es muy probable que los adolescentes posean ya conocimientos sexuales m\u00e1s precisos que los que generalmente uno se imagina.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra de las variantes que presenta el mecanismo ps\u00edquico de este caso consiste en que la escena del descubrimiento, que hemos calificado de auxiliar, puede tambi\u00e9n serlo traum\u00e1tica, pues act\u00faa por su propio contenido y no tan solo por despertar el recuerdo de sucesos traum\u00e1ticos anteriores. Freud re\u00fane de este modo, los caracteres del factor auxiliar y los del traum\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero agrega: en esta coincidencia, no veo motivo alguno para abandonar una diferenciaci\u00f3n de conceptos a la que en otros casos corresponde tambi\u00e9n una separaci\u00f3n temporal. Otra peculiaridad de este caso, que por otra parte nos era ya conocida, es que la conversi\u00f3n, o sea la creaci\u00f3n de fen\u00f3menos hist\u00e9ricos, no se desarrolla inmediatamente despu\u00e9s del trauma, sino despu\u00e9s de un intervalo de incubaci\u00f3n. Charcot daba a este intervalo el nombre de \u00e9poca de elaboraci\u00f3n ps\u00edquica.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\"><strong><em>Miguel Oscar Menassa<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\"><strong><em><a href=\"https:\/\/www.editorialgrupocero.com\/libro\/freud-y-lacan-hablados-4_89039\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener nofollow\">Del Libro: FREUD Y LACAN -hablados- 4<\/a><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\"><strong><em>Editorial Grupo Cero<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Historiales Cl\u00ednicos de Freud: CATALINA 18 a\u00f1os &#8211; 189\u2026 \u201cOtra peculiaridad de este caso, que por otra parte nos era ya conocida, es que la conversi\u00f3n, o sea la creaci\u00f3n de fen\u00f3menos hist\u00e9ricos, no se desarrolla inmediatamente despu\u00e9s del trauma, sino despu\u00e9s de un intervalo de incubaci\u00f3n. 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