{"id":922,"date":"2025-03-01T16:00:00","date_gmt":"2025-03-01T15:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/?p=922"},"modified":"2025-02-15T23:32:02","modified_gmt":"2025-02-15T22:32:02","slug":"cuerpos-marcados-la-autolesion-en-la-adolescencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/cuerpos-marcados-la-autolesion-en-la-adolescencia\/","title":{"rendered":"Cuerpos Marcados: La Autolesi\u00f3n en la Adolescencia"},"content":{"rendered":"\n<h1>Cuerpos Marcados: La Autolesi\u00f3n en la Adolescencia<\/h1>\n\n\n\n<p>La adolescencia no es solo una transici\u00f3n biol\u00f3gica, sino un momento decisivo en la constituci\u00f3n ps\u00edquica. Con la pubertad, el cuerpo cambia, se llena de nuevas sensaciones, de un goce que parece venir de ninguna parte y que desborda al sujeto. Ya no es el cuerpo infantil regulado por el deseo materno, sino un cuerpo pulsional que exige ser significado. Es aqu\u00ed donde Freud sit\u00faa la roca viva de la castraci\u00f3n: el repudio de la feminidad, que afecta tanto a mujeres como a hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia sexual no es solo anat\u00f3mica, sino una construcci\u00f3n ps\u00edquica. No se trata solo de \u00f3rganos visibles, sino de aquello que falta. Los adolescentes descubren que hay una parte de la sexualidad que no se ve: el aparato genital femenino, la funci\u00f3n de los espermatozoides, lo que hace posible la reproducci\u00f3n. Pero m\u00e1s all\u00e1 de lo biol\u00f3gico, lo que realmente angustia es que en la sexualidad hay un vac\u00edo estructural, una falta que nunca podr\u00e1 ser colmada.<\/p>\n\n\n\n<h2><strong>El cuerpo y sus l\u00edmites: la p\u00e9rdida de los objetos fundamentales<\/strong><strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Freud nos ense\u00f1\u00f3 que en la infancia el sujeto pierde ciertos elementos que, en su momento, formaron parte de su cuerpo y de su relaci\u00f3n con el Otro. Lacan formaliza estos elementos como objetos a, p\u00e9rdidas necesarias que estructuran al sujeto y que delimitan su relaci\u00f3n con el goce.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre estos objetos fundamentales encontramos la voz, la mirada, el pecho materno y las heces, elementos que en la primera infancia fueron ofrecidos como parte del v\u00ednculo con el Otro. Pero hay una p\u00e9rdida que estructura de manera decisiva la relaci\u00f3n del sujeto con la diferencia sexual: la p\u00e9rdida del falo de la madre, una atribuci\u00f3n infantil de totipotencia que ahora es momento de derribar.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el ni\u00f1o, la madre es inicialmente un ser completo, sin falta. No se pregunta por su deseo ni por lo que le falta. Pero con el complejo de Edipo, aparece la posibilidad de castrar a la madre totipotente, la madre no lo tiene todo, su deseo apunta hacia otro lugar. El ni\u00f1o descubre que ella busca algo m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l, algo que no posee. Esta p\u00e9rdida, que es simb\u00f3lica y no real, introduce al sujeto en la l\u00f3gica del deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la adolescencia, esta p\u00e9rdida se reactualiza. El sujeto debe renunciar a su lugar infantil en el deseo del Otro y aceptar que su cuerpo ya no es el mismo, que est\u00e1 atravesado por la falta y por una sexualidad que no domina. Pero cuando esta operaci\u00f3n simb\u00f3lica falla, cuando la diferencia sexual no encuentra un marco simb\u00f3lico, el adolescente puede buscar un l\u00edmite en lo real: el corte en la piel. Si el cuerpo pulsional no tiene bordes, si el goce se desborda, la herida aparece como un intento de marcar un l\u00edmite.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/sadness-4578031_1280.jpg\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/sadness-4578031_1280-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-868\" width=\"531\" height=\"353\" srcset=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/sadness-4578031_1280-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/sadness-4578031_1280-300x200.jpg 300w, https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/sadness-4578031_1280-768x512.jpg 768w, https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/sadness-4578031_1280.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 531px) 100vw, 531px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h2><strong>Casos cl\u00ednicos: inscribir la diferencia en la piel<\/strong><strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Elisa: el rechazo de lo femenino<\/p>\n\n\n\n<p>Elisa ten\u00eda 15 a\u00f1os cuando empez\u00f3 a cortarse en los muslos y el vientre. Con la pubertad, su cuerpo se hab\u00eda transformado, y la menstruaci\u00f3n la aterrorizaba. Su madre intentaba tranquilizarla con palabras dulces, pero Elisa se enfurec\u00eda: \u201cNo quiero que me hables as\u00ed, no quiero que me mires as\u00ed\u201d. En an\u00e1lisis, apareci\u00f3 el rechazo de su feminidad, la angustia ante la posici\u00f3n femenina que el deseo del Otro le impon\u00eda. Su respuesta fue cortar, marcar su propia ley, poner un l\u00edmite all\u00ed donde las palabras de su madre insist\u00edan en sostenerla en la infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lucas: la lucha contra la pasividad<\/p>\n\n\n\n<p>Lucas ten\u00eda 17 a\u00f1os y era un estudiante ejemplar. Su padre le exig\u00eda ser fuerte, no mostrarse \u201cblando\u201d. Cuando no pod\u00eda sostener esa imagen de virilidad, se sent\u00eda humillado y se cortaba. En an\u00e1lisis, se despleg\u00f3 su angustia frente a la mirada paterna. Su padre lo observaba con desprecio cada vez que se mostraba fr\u00e1gil. Sus cortes eran un intento de apropiarse de su imagen, de controlar su cuerpo en un mundo donde ser visto por el otro lo hac\u00eda sentirse castrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariana: cortar el lazo con la madre<\/p>\n\n\n\n<p>A los 14 a\u00f1os, Mariana comenz\u00f3 a sentirse asfixiada en su relaci\u00f3n con su madre. Eran inseparables, pero ella necesitaba espacio. Sin saber c\u00f3mo decirlo sin sentirse culpable, empez\u00f3 a cortarse. En an\u00e1lisis, apareci\u00f3 la angustia de separarse de una madre que lo daba todo, que no dejaba lugar para la falta. Mariana no pod\u00eda decir \u201cno quiero m\u00e1s\u201d, as\u00ed que hizo un agujero en su piel, buscando con la herida la distancia que no pod\u00eda poner con palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Rodrigo: la sobrecarga de la adultez<\/p>\n\n\n\n<p>Rodrigo ten\u00eda 15 a\u00f1os cuando comenz\u00f3 a cortarse en los brazos y la planta de los pies. Desde que sus padres lo consideraban \u201cgrande\u201d, le asignaron responsabilidades que no pod\u00eda sostener: cuidar de su hermana, hacer las compras, encargarse de la casa. A la semana de comenzar el colegio, sufri\u00f3 un robo y sus padres lo castigaron por \u201cser distra\u00eddo\u201d. En an\u00e1lisis, apareci\u00f3 el peso de la sobrecarga: el ni\u00f1o que alguna vez hab\u00eda podido ofrecer algo al Otro, ahora sent\u00eda que deb\u00eda darlo todo. Cortarse fue su manera de deshacerse de esa carga imposible, de simbolizar una p\u00e9rdida que nadie reconoc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Significaciones de la autolesi\u00f3n seg\u00fan la posici\u00f3n ps\u00edquica<\/p>\n\n\n\n<p>La autolesi\u00f3n no tiene un \u00fanico sentido; su significado var\u00eda en funci\u00f3n de la estructura ps\u00edquica del sujeto y sobre todo en funci\u00f3n del discurso del paciente. Si bien el acto de cortarse puede parecer similar en distintos adolescentes, la l\u00f3gica que lo sostiene es diferente. En la histeria el corte es un intento de convertir en sufrimiento corporal lo que no puede ser dicho con palabras. Es una forma de inscribir en el cuerpo el conflicto entre el deseo reprimido y el castigo por su satisfacci\u00f3n encubierta. En otros, responde a la l\u00f3gica melanc\u00f3lica, donde la agresi\u00f3n no est\u00e1 dirigida solo al cuerpo propio, sino al objeto perdido con el que el sujeto se ha identificado. En la psicosis, en cambio, el corte aparece cuando el sujeto carece de un l\u00edmite simb\u00f3lico que regule su relaci\u00f3n con el goce. Si la funci\u00f3n paterna ha fallado, el cuerpo queda expuesto a una invasi\u00f3n de sensaciones sin regulaci\u00f3n. La herida es un intento desesperado de crear un borde donde no lo hay. En la esquizofrenia la herida puede surgir como un intento de poner un l\u00edmite cuando el cuerpo se percibe fragmentado o invadido por un goce sin regulaci\u00f3n. Finalmente, en la neurosis de angustia, el corte aparece como una descarga de tensi\u00f3n insoportable, un mecanismo de alivio ante una excitaci\u00f3n ps\u00edquica que no encuentra v\u00eda simb\u00f3lica. Cada estructura ofrece un modo singular de relaci\u00f3n con la falta, y el acto de cortarse se inscribe dentro de esa l\u00f3gica, funcionando como una soluci\u00f3n que, aunque moment\u00e1nea, responde a un conflicto ps\u00edquico profundo.<\/p>\n\n\n\n<h2><strong>\u00bfC\u00f3mo intervenir?<\/strong><strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>No se trata de erradicar la autolesi\u00f3n como un s\u00edntoma molesto, sino de entender qu\u00e9 funci\u00f3n cumple en cada caso. Freud nos ense\u00f1a que lo reprimido siempre retorna de alguna forma. Si no se puede poner en palabras, volver\u00e1 en el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo anal\u00edtico consiste en abrir un espacio donde la falta pueda ser dicha, donde el sujeto pueda encontrar otra forma de tramitar la p\u00e9rdida sin necesidad de marcarla en la piel. Separarse de la madre, aceptar la diferencia sexual, encontrar un lugar en el deseo sin necesidad de marcarlo con el dolor: este es el trabajo que un an\u00e1lisis puede permitir.<\/p>\n\n\n\n<p>En este D\u00eda Mundial de Concienciaci\u00f3n sobre la Autolesi\u00f3n, el desaf\u00edo es mirar m\u00e1s all\u00e1 del corte y preguntarnos qu\u00e9 nos dice este fen\u00f3meno sobre nuestra \u00e9poca y sobre nuestra propia responsabilidad como adultos. Porque cuando un adolescente se corta, la herida es suya, pero el problema es de todos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023-03-10-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-571\" width=\"357\" height=\"238\" srcset=\"https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023-03-10-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023-03-10-300x200.jpg 300w, https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023-03-10-768x512.jpg 768w, https:\/\/escuelagrupocero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023-03-10.jpg 1360w\" sizes=\"(max-width: 357px) 100vw, 357px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Virginia Valdominos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size\">Psic\u00f3loga y psicoanalista de la Escuela de Psicoan\u00e1lisis Grupo Cero<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuerpos Marcados: La Autolesi\u00f3n en la Adolescencia La adolescencia no es solo una transici\u00f3n biol\u00f3gica, sino un momento decisivo en la constituci\u00f3n ps\u00edquica. 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