POESÍA Y PSICOANÁLISIS EN FREUD
La clínica psicoanalítica pone en juego el encuentro con un real al que ningún sujeto puede sustraerse. Si este emerge de manera privilegiada en el dispositivo de palabras que instaura la cura analítica, también es lo que constituye el núcleo de la experiencia de la escritura. Este real en juego está tanto en la clínica psicoanalítica como en la obra literaria.
Habrá que dejar a Freud la iniciativa de tal interés, transcribiendo un fragmento, de una entrevista con el escritor italiano Giovanni Papini, realizada en Viena en mayo de 1934:
“Todo el mundo cree que yo me atengo antes que nada al carácter científico de mi trabajo, y que mi meta principal es el tratamiento de las enfermedades mentales. Es un tremendo error que ha prevalecido durante años y que yo he sido incapaz de corregir. Yo soy un científico por necesidad y no por vocación. Soy, en realidad por naturaleza un artista…y de ello existe una prueba irrefutable; en todos los países donde el psicoanálisis ha penetrado, ha sido mejor comprendido y aplicado por los escritores y los artistas que por los médicos. Mis libros, de hecho, se parecen más a obras de imaginación que a tratados de patología.
Yo he podido cumplir mi destino por una vía indirecta y realizar mi sueño: seguir siendo un hombre de letras, aunque bajo la apariencia de un médico. En todo gran hombre de ciencia está el germen de la fantasía: pero ninguno propone, como yo, traducir a teorías científicas la inspiración que la literatura moderna ofrece.
En el psicoanálisis encontrará reunidas, aunque transformadas en jerga científica las tres grandes escuelas literarias del siglo 19: Heine, Zola y Mallarmé están reunidos en mi obra bajo el patrocinio de mi viejo maestro, Goethe”.
Texto recuperado por François Ansermet en el libro La Psicosis en el texto, Ediciones Manantial 1990.Buenos Aires-Argentina.
