LA CONSTRUCCIÓN VIVIENTE (II)
LA CONSTRUCCIÓN VIVIENTE (II) El psicoanálisis, legado freudiano, permite interpretar las huellas del inconsciente. Y si esas huellas —aparentemente dispersas— dibujan un recorrido, no es por su sentido inmediato, sino por el modo en que se anudan. El sujeto del inconsciente no es quien habla, sino el que es hablado por el lenguaje. Ahí donde parece haber lógica, aparece la falla; ahí donde todo encaja, el síntoma insiste. Cuando analizamos, no reconstruimos una historia, sino que la construimos por primera vez. En esa construcción viviente —que no es relato, sino transformación— lo que retorna como antinomia o contradicción, se articula como significante. Y eso, que antes causaba inhibición o repetición, puede comenzar a pensarse, a decirse. No sin dolor. No sin pérdida. Porque el deseo, cuando se despliega, no siempre se reconoce. Y el sujeto, en la experiencia analítica, tropieza con su propia imagen desfigurada. La transferencia, entonces, no es solo...
