LA MELANCOLÍA Y EL CÁNCER
LA MELANCOLÍA Y EL CÁNCER
Tres son las premisas de la melancolía: la pérdida del objeto, la ambivalencia y la regresión de la libido al yo. Y tres las del Cáncer: lesión orgánica, mediación inmunitaria y depresión en alguna de sus formas clínicas y manifestaciones corporales en el proceso de enfermar. Y, a veces, antecede la depresión a toda neoplasia, así como el diagnóstico de depresión postparto debe ser revisado, pues la depresión antecede al embarazo en múltiples casos tratados, como exponemos en un caso clínico del libro.
Una afección orgánica, una irritación dolorosa o una inflamación de un órgano crean un estado tal, a consecuencia del cual queda la libido desligada de sus objetos, retornando al yo y manifestándose como una catexía reforzada del órgano enfermo.
Sabemos que el retorno hacia el yo de la libido desligada de los objetos no es directamente patógeno (por ejemplo lo vemos producirse siempre antes del sueño) pero cuando un determinado proceso muy enérgico, como una inmunodepresión, obliga a la libido a abandonar los objetos nos encontramos ante un proceso distinto y dañino. De modo que la libido devenida narcisista, no puede ya encontrar de nuevo el camino que conduce a los objetos y, esta disminución de su movilidad es lo que resulta patógeno. Así un dolor en un codo se puede calmar con la aparición de un dolor mayor, como un dolor de muelas. Podemos pensar que la acumulación de libido narcisista no puede ser soportada por el sujeto sino hasta un determinado nivel y además podemos suponer que si la libido acude a revestir los objetos es porque el yo ve en ello un medio de evitar los efectos patógenos que produciría un estancamiento de la misma.
Cuando el sistema inmune no puede realizar su función, todo se vuelve peligroso en el organismo, cuando no se ponen palabras y no se canaliza vía psíquica, se puede canalizar vía somática y las funciones fisiológicas alteradas lastiman el cuerpo, en lo que colabora el sistema inmunitario como encargado de la vigilancia, por ejemplo de retirar de la circulación las células mutadas productoras del cáncer.
Cuando hay una traición el destino es la depresión. Lo que se traiciona en el sujeto es el deseo. Pudiendo decir que la depresión es la enfermedad de la venganza. Y el cáncer es una lesión orgánica debida a una alteración celular (mutación) que no fue reemplazada, ni eliminada por el sistema de vigilancia inmune y se dejó multiplicar “canibalísticamente” hasta producir el tumor.
Nos confirman los datos estadísticos que la depresión severa duplica el riesgo de mortalidad en enfermos de cáncer, debido fundamentalmente al incumplimiento del tratamiento por parte del paciente. El incumplimiento del tratamiento guarda estrecha relación con ser atendida solamente con fármacos la enfermedad y al efecto secundario de los fármacos. La psicoterapia es un gran aliado del paciente en el cumplimiento de su tratamiento. Otros estudios de evaluación muestran que la prevalencia de trastornos psíquicos en oncología es similar al de la población general, con la excepción de la depresión, que es significativamente mayor. Otros datos hablan de la historia temporal del tumor y destacan que el tiempo de duplicación celular para que un tumor llegue a un volumen de un centímetro cúbico, mínimo promedio necesario para su diagnóstico, las primeras células se habrían presentado entre 3 y 15 años antes. Esto redunda en la importancia del estado de ánimo del sistema inmunológico del sujeto, para desechar las células cancerosas (cumpliendo su función) o dejar crecer lo que enferma el cuerpo (por inmunodepresión), cual satisfacción sádica que conduce a un lento y persistente suicidio.
En cuanto a la posible discusión de si es el cáncer el que desencadena una depresión o la melancolía la que se haya en la ecuación etiológica del proceso de enfermar neoplásico, decir que en todos los casos: lo que nos precede y se hereda es el lenguaje.
Considerando el Cáncer como ejemplo de enfermedad orgánica, es decir afección que cumple 3 características: a) Implicación somática, b) Presencia de una Depresión y c) Mediada por el sistema inmune.
Y considerando que cuerpo y mente tienen una relación estructural, es decir, que no son el uno sin el otro y lo que sucede en la mente tiene una relación temporal o topológica en el cuerpo, más que una relación espacial o lineal. El tratamiento debe considerar la psicoterapia de los procesos inconscientes además de la quimioterapia de los procesos genéticos por una inmunodepresión del sistema de vigilancia orgánico.

Postulamos que el cáncer y otras patología como el Infarto de miocardio o el SIDA… presentan en su proceso de enfermar una Depresión con su faz psíquica (autodenigración, insomnio, inhibición de todas las funciones vitales, falta de amor propio…) y su correlato en la faz orgánica (inmunodepresión de las funciones de vigilancia del sistema inmunitario) lo que conlleva graves consecuencias ante la presencia de células neoplásicas.
Postulamos partir de los efectos y no de las causas para la investigación y la articulación de la Depresión y el Cáncer. No decimos que haya una relación lineal, ni una relación causa-efecto, ni una causa única. Por lo que debemos considerar las ecuaciones etiológicas en el proceso de enfermar.
Las investigaciones de los últimos decenios nos avalan para postular qué: partiendo del último efecto (el cáncer en nuestro caso) hallamos con frecuencia en los pacientes diagnosticados de enfermedad orgánica antecedentes de depresión o trastornos del estado de ánimo no tratados correctamente. Capítulo aparte merecen las enfermedades psicosomáticas y las llamadas “enfermedades raras”.
Para que exista daño orgánico es necesario previamente, un cambio de estructura en cuyo proceso interviene: a) la libido que recorre permanentemente el organismo, b) la pulsión que actúa sobre los orificios que sostienen el cuerpo y c) la articulación de las diferentes instancias psíquicas inconscientes a nivel de la necesidad, la demanda y el deseo.

Carlos Fernández del Ganso
Médico Psicoanalista
