Día Mundial de la Concienciación sobre la Autolesión

AUTOLESIONES

La voz del intelecto es apagada, pero no descansa hasta haber logrado hacerse oír y siempre termina por conseguirlo. Después de ser rechazada infinitas veces. De este depende el porvenir de la sociedad y el porvenir de cada ser humano, sea hombre o mujer.

En tiempos adolescentes los procesos afectivos dominan sobre los procesos intelectuales; el adolescente está tan impactado por los nuevos conocimientos como por las personalidades de sus profesores, puesto que el camino al saber pasa por las personas de los profesores, muchos quedan detenidos en ese camino y a unos pocos se les cierra para siempre. Imaginan su probablemente inexistente simpatía o antipatía, estudian sus personalidades, los toman como modelos.  Despiertan sus más apasionadas rebeliones y se sienten obligados a un sometimiento completo, les aman y les odian, les veneran y les critican con la misma pasión.

Todas las personas que van conociendo son personajes sustitutivos de los primeros objetos afectivos, y todos parten de las imágenes del padre, de la madre, los hermanos y hermanas, los nuevos personajes reciben una especie de herencia afectiva de aquellos modelos primeros. Pero de todas las imágenes de la infancia ninguna es tan importante para el adolescente como la del padre, con el cual mantiene una relación afectiva ambivalente, una relación de amor y odio. El amor y la admiración que sentía de niño en la adolescencia se tiñe de odio y rivalidad puesto que para él significa la ley, la autoridad, que le impide satisfacer sus deseos, pasando a ser el modelo que se quiere imitar y también destruir para ocupar su lugar. Las tendencias cariñosas y hostiles contra el padre subsisten juntas, muchas veces durante toda la vida.

El adolescente comienza a darse cuenta que su padre no es el más poderoso, el más sabio y el más acaudalado de todos los seres, como lo creía en su infancia, dejando de estar conforme con él; aprende a criticarle y le hace pagar la decepción que le ha producido. Transfiriendo estos afectos a los profesores los profesores se convierten en sus padres, y aunque sean jóvenes les parecen adultos mayores, pasando a tratarles como a sus propios padres.

También están los compañeros, con los cuales se identifican, por eso las autolesiones pueden ser una imitación o identificación a un compañero que padece de autolesiones, en cuyo caso se trata de que mantiene con él un deseo común, que puede ser desde un deseo de no ser abandonado por una novia que todavía no conoce hasta el deseo de conseguir vivir de un trabajo que todavía desconoce. Ese tipo de autolesiones no se consideran del orden del suicidio.

Toda autolesión tiene que ser investigada, tratada, para averiguar si se trata de una identificación con un compañero, donde comparten un deseo común, o si se trata de un padecimiento depresivo, en cuyo estado el sujeto se siente vacío, siente no ser nada ni nadie, padeciendo de un dolor de causa desconocida para él, cuya fuente es una pérdida del yo para no perder al ser querido, en tanto padece de un odio hacia ese ser querido que no puede aceptar ni tolerar, y encuentra una solución: agredirse a sí mismo en lugar de agredir a ese ser querido.

El poeta dice que un suicida es un homicida tímido, así podemos decir que aquel que se autolesiona, que se agrede a sí mismo, es un agresivo tímido.

El psicoanálisis que se ocupa del conocimiento de las leyes del funcionamiento psíquico, leyes que se cumplen en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza, en lo correcto y lo incorrecto, en lo conocido y en lo desconocido, etc., indica un tratamiento posible para los jóvenes con estos padecimientos que obstaculizan su formación científico cultural y sus relaciones sociales con compañeros de su mismo sexo y del otro sexo. En un tratamiento psicoanalítico aprenderán a dominar con su intelecto su afectividad, no eliminarán su afectividad, pero no permitirán que obtenga la dirección de la construcción de su propia vida; aprenderán a escuchar la voz del intelecto.

Amelia Díez Cuesta

Psicoanalista de la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero

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